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Alegría, “con el machete en la mano”

El pasado 16 de abril, ya está inscrito en la historia de este semanario como un día memorable. El periódico Sierra Maestra, junto a otras dos instituciones y 18 personalidades, fueron reconocidos  con la entrega de la réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, en ceremonia militar realizada en el Foso de los Laureles, en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, en la capital cubana.

El estímulo es otorgado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, desde 1986, a quienes con su obra han contribuido a destacar los valores patrióticos, revolucionarios e internacionalista del pueblo y la Revolución cubana.

Los primeros rayos del Sol nos sorprendieron en las calles habaneras, íbamos al encuentro del resto de los galardonados, todos colmados de historia. Qué decir del coronel  Orlando Cardoso Villavicencio, Héroe de la República de Cuba, quien soportó por más de 10 años prisión en Somalia, autor del impresionante texto Reto a la soledad; o el mayor (r) Daniel Ruiz Millares, santiaguero, que con su voz y actuar ha defendido en disímiles tribunas la verdad de la Revolución. Escucho el nombre del Memorial José Martí y evoco disímiles momentos históricos protagonizados desde allí, en fin, no tendríamos espacio para destacar los valores atesorados entre los presentes.

Fuimos ubicados al centro del foso, al frente la enseña nacional, en un asta muy especial y cubana, la palma real, en los costados fueron depositadas dos ofrendas florales  en los monumentos dedicados a los Patriotas del Ejército Libertador y al poeta Juan Clemente Zenea, fusilado por el gobierno colonialista español en 1871.

De manos del General de Cuerpo de Ejército, Ramón Espinosa Martín, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Héroe de la República de Cuba y miembro del Buró Político del Partido, vino el preciado estímulo. En aquel instante sentí a todo mi colectivo  escoltándome; sentí la presencia del profesor y colega Rolando Castillo (fallecido), quien mereció el machete hace muchos años como personalidad; sentí la osadía de los fundadores del “Sierra Maestra” en la lucha clandestina, arriesgando sus vidas en la impresión y distribución de la publicación; sentí la dedicación y empeño de un colectivo que llega este año a su 55 aniversario, el cual se prestigia con varias generaciones de profesionales dispuestos a continuar siendo fieles soldados de la Patria.

Tenía en mis manos la réplica del arma utilizada por el generalísimo en la lucha por la independencia. Un símbolo que honra a nuestra Sala de Historia, a la Unión de Periodistas, a los medios de comunicación del territorio, al Sindicato de la Cultura, un reconocimiento que reafirma a Frank País, inspirador de Sierra Maestra en la lucha clandestina, que las generaciones que lo sucedieron fueron y serán dignas de sus ideas y del reconocimiento recién entregado.

A los santiagueros, nuestro eterno compromiso de seguir juntos, en esta heroica tierra, defendiendo y haciendo Revolución.

 

 

 

 

 

 

 

Animar las rutinas productivas

Olga Thaureaux Puertas

Como un ejercicio profesional  que ayuda a romper la rutina del quehacer diario, puedo calificar lo hecho en la mañana de este sábado por los colegas del  Departamento de Información del periódico Sierra Maestra.

El propósito, reunidos en la Casa de la Prensa, fue valorar “a camisa quitada”, qué nos falta  para hacer un mejor periodismo. Todo se inició con una valoración leída por Jose, que instaba a profundizar en  lo que nos falta, sin dejar de reconocer los avances en la productividad periodística, la cantidad de Premios y Reconocimientos otorgados por el Consejo de Redacción, la participación en las redes sociales y el incremento de las páginas personales sobre temas variados.

Alejada de todo formalismo, Indira, de la nueva generación de periodistas, dijo que cuando se participa en recorridos con determinados dirigentes, por lo general,  publicamos esas referencias sin comprobarlas, y que el profesional de la prensa debe ir más allá, por lo que en ocasiones hay falta de investigación en algunos  temas, tal vez por la misma premura que implica un recorrido.

Con la naturalidad que la caracteriza, Nalena dijo que debe ser parte de nuestro trabajo, volver sobre los temas ya publicados y tener en cuenta cuán efectivo o no resultó, y si todo sigue igual, volver a la carga.

Rescatar los viajes al resto de los municipios de la provincia con el propósito de reflejar más el quehacer de esa población, fue el reclamo de Luisito, veterano en estos menesteres.

No descuidar el espacio y el abuso en la extensión de los trabajos periodísticos, ser sistemáticos en  temas de carácter formativo que tanto ayudan a la formación de valores en el ser humano, también fueron propuestas realizadas en esta mañana de sábado.

Lo más importante, desde mi punto de vista, fue que cada quien pensó y expuso cómo poder hacer mejor las cosas y sobre todo, en el mes de marzo reunirnos con otro propósito muy diferente: cuáles fueron los trabajos que se publicaron a partir de lo dicho en esta mañana del 3 de Diciembre, que también terminó con un brindis por el advenimiento del nuevo año, la salud y felicidad del colectivo de Sierra Maestra.

Cumpleaños feliz

Olga Thaureaux Puertas

Decía  Gardel que 20 años no son nada, pero cuando se pasa revista a lo hecho y dicho en dos décadas, entonces nos damos cuenta que el tiempo pasa.

Ayer, cuando el colectivo del periódico Sierra Maestra celebró los 53 años de existencia, inevitablemente acudí a los recuerdos de estos 22 años de labor en esta publicación que me acogió recién llegada de la Universidad de Oriente y me formó laboralmente.

Los linotipos, las pruebas de galeras, las grandes páginas en emplane,  las experiencias en el departamento de corrección con las maestras Bélgica e Idalia, los apuros del diarismo y los cierres apresurados a altas horas de la madrugada, parecen lejanos, pero están ahí.

Maestros de periodistas como Rolando Castillo, en el reportaje; Mario Romaguera, Pedro Sánchez Baquero y otros más cercanos en el tiempo como Carlos Negret, hicieron que me enamorara cada vez más de esta profesión y de mi periódico, el Sierra Maestra.

Por eso ya cuesta trabajo, esté donde esté, no pensar en las ediciones por salir, en el proceso de edición, en un diseño atractivo, en fin de pequeños detalles que nos hacen grande.

Cada año, cuando nos reunimos con los fundadores de la publicación en la clandestinidad, aquel 7 de septiembre de 1957, se estrechan más los vínculos y nos sentimos endeudados con quienes, muy jóvenes, arriesgaron sus vidas en la edición y distribución de Sierra Maestra.

Allí, en el cementerio Santa Ifigenia, junto a la tumba de Frank País, inspirador del surgimiento de Sierra Maestra como órgano del Movimiento 26 de Julio, recordamos a los que ya no están físicamente. Con ellos el eterno compromiso de ser mejores cada día.

Hoy, son varias las generaciones de periodistas y personal de aseguramiento, los que integramos el colectivo. Lo defendemos y sentimos por él. No puedo dejar de manifestar mi orgullo de formar parte de él. Sierra Maestra, fue, es y será siempre una escuela de periodistas. ¡Felicidades!