Olga Thaureaux Puertas
Romper la rutina de una semana de trabajo, siempre es bueno, y si se hace en familia y por las calles de mi ciudad, Santiago de Cuba, el placer es mayor.
Este sábado recorrimos la calle Enramadas, con sus ofertas sabatinas de macho asado, comida criolla, fiambres y sobre todo, una tranquilidad y armonía que invitaban a sentarse en cualquiera de los parques a disfrutar, también, de la agradable temperatura de estos días, muy alejadas del calor habitual.
En la Plaza de Marte el bullicio era mayor, los niños invadieron el espacio montando bicicletas, coches tirados por chivos, máquinas de pedales y equipos producto de la inventiva popular que permiten a los pequeños disfrutar a sus anchas.
Muy cerca de allí, desde la Avenida Garzón, hasta Ferreiro, se podía disfrutar de las disímiles opciones de las Noches Santiagueras, esta vez con un condimento adicional, una feria de productos ociosos y alimenticios a un lado, y del otro las habituales ofertas gastronómicas y culturales.
Lo visto no era nada nuevo, sin embargo, aprecié muchos turistas captando las imágenes para nosotros cotidianas, pero muy admiradas en estos tiempos tan convulsos en todo el mundo, y donde la tranquilidad ciudadana no abunda.
Como vista hace fe, les dejo con algunas imágenes.














