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Una nueva carga de valores y emociones

El día prometía estar cargado de emociones. Aunque ya había visitado algunos museos en paseos familiares, esta vez tenía una novedad: lo haría en compañía de sus maestros y compañeros de aula.

Como era de suponer, no hubo insistencia para  despertarse  temprano ni tampoco para el aseo. ¡Ojalá todos los días tuviéramos un incentivo similar!

Vestía el uniforme escolar, como los demás niños del aula de sexto grado, salieron muy temprano desde el centro urbano donde vivimos hacia el museo 26 de Julio, ubicado en la Posta 3 del antiguo Cuartel Moncada, guarida de la tiranía de Fulgencio Batista, y que fue asaltado por Fidel Castro y un grupo de jóvenes revolucionarios.

Allí coincidieron con un grupo de turistas extranjeros que al parecer les motivó su presencia y quisieron llevarse muestras gráficas de ese encuentro de los niños cubanos con la historia de su patria.

Después del recorrido por cada una de las salas del museo, “invadieron” la heladería La Arboleda. Haciendo gala de independencia se apoderaron del salón principal y consumieron la variedad de sabores que ofertaban.

Chistes, anécdotas y canciones matizaron el regreso a la escuela, donde fue difícil no contagiar de esa alegría natural de los niños a quienes se interesaron por el paseo.

Hoy Jorgito, y sus compañeros de aula, están muy contentos, motivados y agradecidos de sus maestros por esta iniciativa. Al decir de ellos “no es lo mismo salir con mamá y papá que con todos los niños del aula”. Como pasamos por esa edad, me traslado en el tiempo y comprendo perfectamente la afirmación. Es así que como madre también agradezco a la escuela, y al sistema de educación en Cuba, esta nueva carga de valores y emociones.

Derechos Humanos: No a la violencia

Olga Thaureaux Puertas

No puedo imaginar pasividad ante una imagen como esta. La escena  ocurrió en Dhaka, la capital de Bangladesh, en una manifestación de los trabajadores  textiles durante 2010. Entre más la observo, más irritación y lástima me provoca. Reviso la secuencia de imágenes publicada por Taringa y no salgo de mi asombro.

Cómo es posible descargar tanto odio y violencia contra un niño, dónde queda la dignidad y el valor del ser humano?  Qué razón puede justificar esta y otras imágenes que vemos a diario en las televisoras?. Por suerte  mi país, Cuba, esta pequeña isla ubicada en el mar Caribe, está libre de estos ademanes.

En más de una ocasión se nos ha acusado de un país violador de los derechos humanos con argumentos traídos por los pelos, que a todas luces denotan una marcada intención en opacar los avances del pueblo cubano.

Muchas son nuestras necesidades, pero por encima de todas ellas, el gobierno revolucionario ha tenido y tiene muy presente al hombre, como un ser social, y a partir de nuestras condiciones reales trabaja para satisfacer cada una de las necesidades y rectificar lo que deba y pueda ser rectificado.

Los niños, por ejemplo, son una prioridad: Desde el mismo instante en que con concebidos y se desarrollan en el útero de la madre, ya tienen una garantía de salud, para un nacimiento feliz. Luego son atendidos por diferentes especialistas de salud de manera sistemática, con vacunación incluida, todo gratuito como el mismo servicio de salud cubano.

En edad escolar, además de tener en los centros las condiciones adecuados para el conocimiento, incluida la base material de estudio gratuita, también las escuelas con gran concentración de educandos, disponen  de enfermería y servicio estomatológico.

Estas son algunas de las “pequeñas” cosas que hacen gigante a este pequeño caimán que tiene enfilado los cañones de un imperio que no perdona que vivamos y nos desarrollemos, a pesar de su férreo bloqueo económico, financiero y comercial, por más de 50 años.

Desde mi Cuba, país exento de estos degradantes procederes, y en nombre de este niño de la imagen, y otros tantos que en el mundo día a día son maltratados y privados de sus derechos, apelo una vez a la Asamblea General de Naciones Unidas, al ser rectora desde el 10 de diciembre de 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para que haga cumplir sus acápites y deje de ser un ente simbólico en este y otros asuntos.

Violencia infantil

Violencia infantil

Infancia, según un niño

ninos1 Olga Thaureaux Puertas
A solo unas horas del 1 de junio, Día Mundial de la Infancia, cuando pensaba en cómo enfocar estas líneas dedicadas a los niños, mi hijo me preguntó si me podía ayudar, y le respondí que sí, que me dijera su definición de niñez, y dijo: “La niñez, es como una escuela que te ayuda para ser adulto. Según el comportamiento de los padres, así será el comportamiento del niño cuando sea adulto”.

Por supuesto que no hay mejor definición que la realizada por un infante. Es cierto que además de ser la etapa más feliz de la vida, como decía mi abuela, en la niñez, se fijan los valores, los conceptos que luego se van arraigando. Es cierto también que muchas de las cosas buenas y malas de los padres, los hijos las fijan, por eso debemos ser tan cuidadosos con expresiones y actitudes negativas delante de los menores, pues son una esponja.

Casi estoy obligada a cambiar el contenido y el título del post, pues Jorgito siguió reflexionando sobre lo que él piensa que deben hacer los padres con sus hijos: “Los padres deben enseñarles a los niños buena higiene. Cuando un bebé nace y tiene un hermano mayor, hay que preocuparse por los dos para que el mayor no se sienta olvidado, y así se acostumbre a cogerle cariño a su hermano”.

Me sorprende. Confieso que con frecuencia los subestimamos, no nos percatamos que crecen no solo físicamente. Pienso cuánto pudiera aportar en un día como este un diálogo abierto con un grupo de niños. Dejo en pie este compromiso.

Ya es tarde, ellos duermen, esperan su día, el de las tareas escolares, no trabajo; el de recreación y deporte, no deambular por las calles en busca del qué hacer o el qué comer. Ellos viven en Cuba revolucionaria, la que se lo garantiza todo, lo más necesario para que se desarrollen y crezcan como merecen: libertad.