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Solidaridad: el oxígeno de Gerardo

Olga Thaureaux Puertas

Bajo el pretexto de ser sometido a una investigación  Gerardo Hernández fue llevado el 22 de julio al hueco de la prisión de Victorville, California. Esas investigaciones pueden durar hasta tres meses, según él mismo refirió, pero sólo estuvo 13 días.

Trece largos días en condiciones infrahumanas donde todos los que nos sumamos a su causa fuimos su oxígeno y su motivo inspirador para esa “indomable resistencia, voluntad irreductible, optimismo y convicción en la victoria”.

Pero esa reacción no fue fruto de la casualidad, fue el resultado de las miles de voces que se alzaron pidiendo justicia por este hombre con el cual se han cometido varias injusticias: dos cadenas perpetuas, más 15 años de prisión, y que en medio de una demanda de habeas corpus, último recurso legal que le queda en el sistema norteamericano, lo aíslan de sus abogados para impedir el buen desarrollo del proceso.

Hoy Gerardo da las gracias a todos los que trataron, desde Cuba y en otros países, de poner fin a esa injusticia. A Raúl, a Fidel. Yo agrego y reconozco la gestión y  labor del  Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, cuyos miembros no descansan un minuto.

Creo somos los cubanos quienes  debemos agradecer  y admirar  esa firmeza que han mostrado los cinco en estos 12 años de prisión.

Ayer sentí, alegría porque una parte del sufrimiento había terminado. Hoy, tengo grandes esperanzas en el regreso de los cinco hermanos porque confío en la fuerza de la solidaridad. Esa fuerza humana los traerá de vuelta.

Justicia para Gerardo

Olga Thaureaux Puertas

Alcemos nuestras voces, todas y todos, para salvar a Gerardo, un héroe admirable, un inocente que merece vivir en libertad.

Me sumo a este pedido del Parlamento cubano y exhorto a los hombres y mujeres del mundo que lo hagan a viva voz para ver si el señor Obama asume una actitud digna.

Desde que hace más de tres días Ricardo Alarcón explicó la nueva injusticia del gobierno de EE:UU hacia Gerardo Hernández Nordelo, albergué la esperanza de que ese gobierno, en la persona de Obama, mostrara una reacción favorable, que apartara ese odio  hacia todo lo que es Cuba y que el factor humano prevaleciera.

Se trata de un hombre joven, pero con 12 años de cárcel, que ha sufrido física y psicológicamente muchas cosas, entre ellas, el derecho de recibir la visita de su esposa Adriana Pérez.

Un hombre sobre el cual la llamada “justicia” norteamericana se ha ensañado de mala manera: dos cadenas perpetuas, más 15 años de prisión, y que en medio de una demanda de habeas corpus, último recurso legal que le queda en el sistema norteamericano, lo aíslan de sus abogados para impedir el buen desarrollo del proceso.

Ahora desde el 21 de julio, está otra vez en el “hueco”, enfermo, con un diagnóstico médico sin confirmar, lo que puede traer consecuencias graves para su salud.

Esta vez -según declaración del Parlamento cubano- intervinieron oficiales del Buró Federal de Investigaciones, quienes dejaron claro que Gerardo está confinado por una decisión de esta Agencia.

Ya el pueblo cubano ha responsabilizado al gobierno de EE.UU con lo que pueda suceder a Gerardo, pero pienso y me respondo: ¿A caso le puede importar eso, si no le han importado, por ejemplo, las consecuencias de  50 años de bloqueo, o  que un terrorista como Posada Carriles, denominado “patriota” por su largo historial de lucha contra la soberanía de Cuba, esté libre, vanagloriándose de lo hecho y hasta de lo que le falta por hacer?

Quisiera equivocarme y despertar con la noticia de que Gerardo, al menos,  está siendo tratado como un ser humano.

Pero no debemos desmayar pues él es nuestro mejor ejemplo, a pesar de todo lo dicho Gerardo mantiene su indomable resistencia, su voluntad irreductible, su optimismo y convicción en la victoria.

Así es que UNÁMONOS TODOS para salvar a este hermano, a este PATRIOTA.

Millones de cubanos llenamos tu soledad

Olga Thaureaux Puertas

El día del nacimiento de un ser humano es siempre venerado. Gerardo Hernández Nordelo, está hoy de cumpleaños.

El lleva casi 12 años preso en cárceles de Estados Unidos condenado a dos cadenas perpetuas más otros 15 años, por solo defendernos contra el terrorismo; solo que la llamada justicia de Estados Unidos se ha empeñado en enredar una historia muy mal contada, a tal punto que periodistas de esa potencia fueron pagados para realizar toda una campaña propagandística en contra de los cinco.

Mucho se ha transitado en estos largos años, pero ahí están ellos, presos injustamente y sin muchas personas en el mundo que sepan la verdad. Por eso las voces de la solidaridad multiplicadas por una causa justa, son las mejores armas.

Ahí está Gerardo, en su celda, envuelto en sus pensamientos, con una madre que falleció con el dolor de saberlo preso; con Adriana, su esposa, que además de los años de separación, también lleva el pesar no poder visitarlo nunca en la cárcel ante las negativas reiteradas de visas del gobierno de Estados Unidos.

Trato de imaginar cuál será el pensamiento de este hombre, Héroe de la República de Cuba, en un día tan especial. Temo no estar a su altura, por eso prefiero inspirarme en sus palabras durante el alegato de defensa: “Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria”.

Felicidades compatriota, desde aquí, desde tu tierra, millones de cubanos llenamos tu soledad.

Dolor en la distancia

Escuché la noticia y me conmovió. Falleció Carmen Nordelo Tejera, madre de Gerardo Hernández, uno de los cinco cubanos que cumplen prisión injustamente en Estados Unidos, pues sus cargos no se han podido probar y que en realidad sus funciones eran prevenir a Cuba de acciones de corte terrorista planificadas y ejecutadas por organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami.

Inmediatamente vino a mi mente la imagen del Héroe, a quien parece la vida ha querido someterlo a pruebas mucho más duras que las vividas, como si todos estos años no hubiese dado muestras de firmeza, entereza y fidelidad absoluta a su pueblo.

Una simple hojeada a sus 44 años de vida nos indica otros momentos de sacrifico como la misión internacionalista en la República Popular de Angola; el fallecimiento de su padre, la pérdida de una de sus hermanas en un accidente aéreo y ahora, víctima de una penosa enfermedad, la muerte de su madre, quien durante todos estos años ha sido aliento e inspiración.

De Gerardo pudiera decir mucho más, pero en este instante en que su dolor no puede describirse y que la distancia lo multiplica, como cubana le brindo mi apoyo. No estará lejos el día en que la razón, y más que la razón, la justicia de Estados Unidos lo declare inocente y lo devuelva con los suyos.

Mañana, muchos serán los cubanos que acompañarán hasta el cementerio de Colón, en la capital de Cuba, el cuerpo de Carmen Nordelo. Allí estará Gerardo, representado en el corazón de cada cubano.