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Obama, escuche el corazón de Gabriel Guerrero

Olga Thaureaux Puertas

Tony y Gabriel

Tony y Gabriel

Muy conmovida quedé al leer la entrevista que esta semana publica el periódico cubano Trabajadores, a Gabriel Guerrero, hijo menor de Antonio Guerrero, quien narra, entre muchas cosas, las impresiones de la primera visita realizada a su papá a la cárcel, ese último momento de la despedida, cuando uno tenía deseos de irse con ellos, y otros sentían la necesidad de llevarlo…, pero a pesar de eso, siempre Tony tuvo una palabra y un gesto de aliento para ese hijo que lo sabía desanimado.

El Comité Internacional de Solidaridad por los Cinco, ha convocado a todas las personas honestas del mundo para que el quinto día de cada mes se comuniquen con el presidente Obama, en la Casa Blanca y le pidan la liberación de Antonio, Gerardo, Fernando y Ramón, cubanos presos en cárceles norteamericanas, según la justicia de ese país, por ser espías; y de René, que permanece en Estados Unidos bajo libertad supervisada, luego de concluir su condena de 13 años.

Por eso pienso que cualquier día es bueno para tocar el tema, pues entre más documentos reviso, más me convenzo de la grandeza de alma y corazón de esos cinco cubanos, y de la injustica que se comete al considerarlos terroristas, pues su única motivación era alertar, tanto a Cuba como a Estados Unidos, de la actividad de los grupos terroristas que se mueven allí.

Prefiero no imaginar los momentos amargos vividos por esa familia, por Gabriel, quien desde los 4 años, y hoy tiene 19, no veía a su padre, y trató, en seis jornadas, de aprovechar todo cuanto puede enseñar un padre como Tony a un hijo que por tantos años ha estado separado de él.

Repaso cada línea, cada palabra y no puedo evitar emocionarme profundamente. Siento que la injusticia se multiplica pues hay cinco hombres,  cinco familias, y miles y miles de cubanos que estamos privados de tener en nuestro suelo a hombres dignos e inquebrantables que arriesgaron sus vidas por defendernos del terrorismo.

Desde aquí pido al presidente Barack Obama que escuche el corazón de este joven que siente la ausencia de su padre y clama porque el presidente de Estados Unidos reaccione.

Un nuevo enero

Olga Thaureaux Puertas

Primer día de 2012. Finalizó un año y llega un nuevo enero. No es mucho lo que pido, solo salud, salud y más salud.

Este 31 de diciembre de 2011 hubo alegría en los cubanos, desde la mañana el ambiente era festivo en los preparativos para hacer de esta celebración familiar un momento especial. En mi barrio eran muchos los machos asados en púa en los bajos del edificio. Por momentos resultaba difícil poder escuchar la música elegida, pues en cualquier lugar los decibeles superaban lo admitido para un día normal, solo eso indicaba que la ocasión era diferente.

Fue inevitable no pensar en el padre de la familia, ausente físicamente hace casi 20 años, cuando un infarto del miocardio nos lo arrebató. Muchos momentos de nuestras vidas quedaron atrás, de la infancia hermosa, el día de mi graduación universitaria, de mi boda, en fin…, pero siempre lo siento ahí, junto a mí en las buenas y en las malas, y ayer también estuvo en la cena, en los abrazos y besos de felicitación.

Ayer también estuvo la otra parte de la familia, con ese don especial del ser humano que nos hace capaces de enlazarnos en alma y corazón a pesar de la distancia. Por eso, no puedo quejarme, doy gracias por llegar hasta aquí con una familia maravillosa, que cada día sabe crecerse, unirse y estrechar senderos.

Vivir en armonía

Olga Thaureaux Puertas

Paz para el mundo

Paz para el mundo

Esta semana una amiga cubana que vive en el extranjero, conocida en la red, me comentaba con placer los cambios que vivía Cuba: créditos bancarios, apertura del trabajo por cuenta propia y recientemente la puesta en libertad de aquellos presos que sus causas no comprometen la seguridad del país.

Indudablemente que se dan pasos, pasos seguros, rápidos y sin prisa, en el perfeccionamiento de nuestro modelo económico y social. Esto, por supuesto, crea muchas expectativas en el mundo. Algunos piensan que al socialismo cubano le queda poco, pero son más los que valoran estos cambios como provechosos y confían en los cubanos.

Recientemente leo que en 2012 se incrementarán las visitas a Cuba de “numerosos grupos de apoyo que se interesan por conocer la realidad de nuestra nación y defienden las luchas cubanas en el escenario internacional”, dijo Kenia Serrano, presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

Esto es muy bueno, me llena de alegría, pues mientras más personas nos visiten, más conocen nuestra realidad, realidad matizada con cosas buenas y malas, pero que cuando se ponen en la balanza, esta se inclina hacia lo favorable.

Así me decía un amigo dominicano que admiro por la pasión con que habla de los cubanos y de la Revolución, y no por gusto, al despedirnos acá me dijo: defiendan esto con las manos, con el pensamiento y el corazón, y por supuesto, cuenten conmigo, sentenció.

En medio de todas estas noticias, en medio de la celebración de la Navidad, momento en que nos deseamos salud, paz y amor, las palabras del Papa Benedicto XVI coronan nuestros deseos: Que “el Señor socorra a la humanidad herida por tantos conflictos, que hasta hoy ensangrientan el Planeta”. Sin dudas es un pedido al cese de la violencia, de la guerra, un reclamo a que vivamos en armonía, respetando los derechos de cada uno.

La familia y el diferendo Cuba Estados Unidos

Familia, según el concepto filosófico, es la célula fundamental de la sociedad,  aunque me interesa llegar mucho más allá, al sentido humano, sentimental, solidario de esa palabra.

En la constante búsqueda informativa que entraña esta profesión, hace unas horas leí que el Congreso de Estados Unidos analiza un proyecto de ley que restringiría nuevamente los viajes de estadounidenses y cubanoamericanos, así como el envío de remesas a Cuba.

La idea es patrocinada por el representante republicano por el estado de Florida, Mario Díaz-Balart, y  pretende reinstaurar las restricciones aprobadas durante el gobierno de George W. Bush, como un solo viaje cada tres años para los cubanoamericanos y un límite de mil 200 dólares anuales por concepto de remesas.

Como cubana, me es difícil abstraerme de la triste realidad que puede representar esto para las personas que tenemos familiares residiendo en Estados Unidos.

Lo cierto es que vivimos en un sobresalto: cuando viajan a Cuba, no sabemos si esa será la última vez que nos veremos, lo mismo ocurre ante una llamada telefónica o un correo. Y es que esa relación familiar, a pesar de las fronteras, está sujeta a lo que decida el gobierno de Estados Unidos.

Está sujeta a ideas maquiavélicas de personajes como el citado o a las de  Iliana Ross, por ejemplo que cuando La Colmenita viajó a ese país dijo que había que negarle la estanca allí porque eran niños defensores del terrorismo. ¡Qué horror pensar de esa manera!

Por muchos malos momentos se ha transitado en todos estos años. Recuerdo aquel falso concepto de familia: mamá, papá, hijo…, los abuelos, los tíos o los primos no contaban  en esa relación.

Es muy duro vivir en ese sobresalto, por eso es difícil obviar esas informaciones provenientes de Estados Unidos. Espero que algún día, no muy lejano, la situación cambie, para bien, por supuesto.

Cuba: La luz del camino que ya elegimos

Olga Thaureaux Puertas

Dice El Nuevo Herald que los integrantes de las embarcaciones que zarparon de Cayo Hueso con el visto bueno de las autoridades estadounidenses y el objetivo de generar desestabilización en Cuba, coronaron con éxito este viernes un nuevo acto de solidaridad y la democratización en Cuba.

¿Qué entienden por  éxito? ¿Hasta cuando van a estar pensando en Cuba como la manzana prohibida? ¿Por qué no se convencen de una vez y por todas de que los cubanos que vivimos en Cuba, estamos conscientes de que  necesitamos reformas, pero esas reformas las estamos haciendo nosotros, y las seguiremos haciendo nosotros, a nuestra manera, rápido, pero sin prisa.

¿Qué haría el gobierno de Estados Unidos, si una flotilla, con la anuencia del gobierno cubano, partiera desde aquí hasta los límites de sus aguas a incitarlos? ¿De qué nos acusarían? Tal vez de terroristas o de afectar la seguridad nacional de Estados Unidos.

Es cierto que son muchas las transformaciones que debemos llevar a cabo, y que acercarnos cada vez más a los enunciados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es una aspiración del estado, el cual se ha ocupado por la integridad del cubano y satisfacer sus necesidades básicas, a pesar del férreo bloqueo del gobierno de estados Unidos hacia Cuba por más de 50 años, y que para muchos, como los integrantes de la flotilla,  se llama embargo.

Felices estaban ellos de que “Las luces de la libertad” fueran visibles en la capital, querían –dicen- “enviar un mensaje de esperanza al pueblo y lo hemos logrado”. En realidad, no sé qué consiguieron. ¿Será que se creerán que movilizaron a la sociedad civil? Pues a quienes movilizaron fue a muchos habaneros hacia el concierto de X Alfonso, movilizaron a muchos jóvenes a dar su aporte a las obras que se construyen en saludo al triunfo de la Revolución, movilizaron a los niños a practicar deportes en las instalaciones deportivas de su comunidad, a los integrantes de los círculos de abuelos a realizar sus habituales ejercicios matutinos en parques…

Hablando de derechos humanos, por qué no se preocupan por todos los niños de su país, los de Haití, los de Libia… y otros tantas naciones que tienen que trabajar para poder ayudar a su familia en el sustento diario. Por qué no se ocupan de quienes no pueden acudir a un médico, por no tener seguro médico y ser muy costosa una simple consulta de rutina.

Al apreciar estas  y otras tantas realidades del mundo, me convenzo de que a pesar de nuestras limitaciones, los cubanos debemos seguir defendiendo nuestras conquistas, consolidando lo logrado y seguir buscando la luz, pero del camino que ya elegimos hace 50 años.