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El antídoto para tanto odio

Olga Thaureaux Puertas

La noticia no me sorprendió, aunque siempre tuve cierta esperanza. “Los Estados Unidos reconocen el carácter humanitario de la solicitud hecha por René González, pero se opone a esta solicitud basándose en preocupaciones de seguridad del FBI“.

Se trata de la petición hecha hace unas semanas  por René González, para que se le autorice una estancia de dos semanas en Cuba, para visitar a su hermano Roberto, también abogado del caso de los cinco, quien se enfrenta a un cáncer de pulmón.

Algunos “Amigos” de la red social facebook manifiestan que como René hay muchos casos que no se les ha permitido viajar a Cuba. En realidad no sé los detalles de otros casos, pero este, ya cumplió sus 13 años de condena, ya se sabe bajo qué condiciones y circunstancias se desarrolló el juicio, más los años de prisión. Y ahora, tres años de libertad supervisada.

¿Los argumentos?  “Preocupaciones del FBI”. No sabemos cuáles son las preocupaciones. Pudiéramos inferir, porque  ya conocemos cómo piensan ellos,  de que René es una amenaza pública. Pues los cubanos queremos correr ese riesgo de recibir  a un hombre como a René, para nosotros está más que probada su inocencia.

¿No teme la Fiscalía de Estados Unidos por la seguridad de sus conciudadanos con la presencia en su territorio, transitando libremente, de Posada Carriles, terrorista confeso? Por favor, ¿por qué tanto enseñamiento con Cuba?

Es cierto que todavía las posibilidades no están cerradas para René, ahora tiene que seguir esperando, como lo ha hecho en todos estos años, una y otra vez, por una respuesta, esta vez de la jueza Joan Lenard, quien tomará la decisión definitiva.  Quisiera equivocarme, pero no hay que ser adivino para saber cuál será.

Por eso tomo prestada esta frase de una carta que René enviara a su esposa Olga en Noviembre del 2000: “Apóyate en esa moral y en esos principios para ser feliz y mantener la fe en alto”. Pues eso mismo le digo hoy a René González, a sus hijas y esposa, al “brother” Roberto. A  pesar de lo difícil de la situación familiar hay que mantener la fe en alto. “La felicidad y el amor son el mejor antídoto contra el odio” que viene del Norte.

Sara de su pueblo

Olga Thaureaux Puertas

Cuba tiene nuevas pupilas  vigilantes de sus aguas desde este sábado 4 de febrero. Las cenizas de la cantautora cubana Sara González  fueron esparcidas,  según su voluntad, esta mañana, por familiares y amigos en las aguas del malecón habanero.

Flores, lágrimas y sentimientos hermanados en un último adiós, exteriorizaron los presentes. Recuerdos  y  memorias rodean desde hoy a la capital cubana.

Esa voz sin parangón se seguirá escuchando, como también se verá a la ferviente cubana, a quien con su canto era capaz de mover corazones y mover multitudes.

Confieso que cuando escuché la noticia de su deceso pensé en Fidel, en ese gran amigo que como muchos estuvo muy atento a la evolución de su salud hasta los últimos momentos porque “… solo quería saber que no le faltaba nada”;  recordé a la leal Sara en las conmemoraciones especiales, en tribunas significativas, siempre al lado de su pueblo, muy ferviente.

Muchos son los textos interpretados por ella que han trascendido, pero recuerdo de una manera especial la etapa de la vocacional y aquella coreografía montada por Glenda, una estudiante también, que su tema musical era Girón: La victoria, la que llegó a convertirse en un himno para nosotros.

De muchas maneras será recordada Sara. Allí, sobre las aguas cubanas, sobre cada piedra marina descansa Sara, custodiada por “monumentos llenos de flores”  de todos los que la admiramos, y ella hoy camina confiada por los surcos de la historia, para custodiar la victoria.

Esencias salidas de los ojos y el corazón

Olga Thaureaux Puertas

El final de la obra Abracadabra, de la compañía infantil cubana La Colmenita, es muy impresionante. Con esa naturalidad y frescura que caracteriza a los niños, ellos exponen cómo pueden llegar hasta las cárceles donde se encuentran los cinco para liberarlos.

Muchas son las expresiones impactantes, la que más me caló fue la de Federico, creo que uno de los actores más pequeños, quien sugiere viajar a los Estados Unidos y hablar con los niños norteamericanos, con la seguridad de que cuando le miren a los ojos y al corazón sabrán que lo hacemos por amor.

Hoy, cuando tengo ante mí el documental de Roberto Chile, Esencias La Colmenita en Estados Unidos, retransmitido por la TV cubana en el espacio de la Mesa Redonda, vuelvo a pensar en las esencias de la vida.

Este grupo de niños, dirigido por Carlos Alberto Cremata, cumplió una parte de su objetivo, viajó a los Estados Unidos y trasmitieron al pueblo norteamericano un verdadero canto de amor y esperanza para que se conozca quiénes son realmente los cinco y cómo piensan los niños cubanos.

Reacciones admirables como la fusión de los alumnos de la escuela La Esperanza, fundamentalmente de niños latinos, con los de La Colmenita. Por momentos no hubo línea divisoria entre público y espectadores. Qué decir de las llamadas telefónicas de Gerardo, interesándose por la salud de los niños, las impresiones del viaje, y como si fuera poco, él, a nombre de los otros hermanos, “darle las gracias al pueblo cubano por el apoyo para poder resistir todos estos años de injusticia”. ¡Cuánta entereza!

Esos niños fueron portadores de un mensaje de paz y amor y eso mismo trajeron a la patria. Pues a pocas horas del regreso, completaron las emociones con un encuentro con René, quien ya cumplió su sentencia, pero se le impide regresar a Cuba por encontrarse en libertad supervisada. Allí, en vivo, sin maquillaje ni trajes, actuaron para él, descubriendo las esencias del corazón de un héroe que no teme reconocer que lloró ante ellos, pero nunca ante el enemigo.

Hubo emoción, mucha emoción, solidaridad y amor hacia una obra hecha con tanto amor y por amor. Muchas son las generaciones que recordarán por siempre las esencias de Abracadabra.

Para los hombres y mujeres de ciencias

Olga Thaureaux Puertas

En periodismo no se debe abusar de los adjetivos, pero hoy, me tomo ese derecho pues hay un grupo de cubanos y cubanas que bien merecido lo tiene. Dedicación, empeño, desvelo, constancia, eso es lo que representa para mí el  Día de la Ciencia Cubana.

Desde diferentes disciplinas y  puestos, ahí está este ejército de profesionales  contribuyendo  al desarrollo científico y social de Cuba. Los ejemplos son disímiles: entre los más recientes la puesta en fase de ensayo clínico, en el Hospital Provincial de Santiago de Cuba, de la vacuna contra el cáncer de pulmón, única de su tipo en el mundo, y que prolonga la vida a los pacientes aquejados de esa dolencia.

En otro terreno, qué decir del desarrollo farmacéutico, la biotecnología, la rehabilitación del medio ambiente, el incremento de áreas boscosas, la puesta en marcha y el rescate de equipos de alta tecnología para la salud pública…

Sería interminable mencionar los logros de todos estos años. Sirvan entonces estas modestas líneas para homenajearlos y que sientan el reconocimiento público por tanto empeño.

Así es la Revolución cubana

Olga Thaureaux Puertas

Juana, es una mujer santiaguera, que con dos hijos que mantener, hace varios años que tiene el propósito de construir su casa en un solar que le dieron por su centro de trabajo, pero en realidad muy poco ha podido hacer debido a  los precios no subsidiados de los materiales de construcción.

Ella, como muchos cubanos, a partir de mañana domingo tienen una nueva opción, pues comienza a aplicarse la concesión de subsidios a personas y núcleos familiares de poca entrada económica y que tengan necesidad de realizar labores de construcción y reparación de viviendas por esfuerzo propio. Es así que nos enfrentamos, por primera vez, el subsidio a las personas y no a los productos.

La medida responde a los cambios que se originan en Cuba, a partir de la puesta en práctica de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, sobre todo eliminando algunas de las gratuidades a que tanto estamos acostumbrados los cubanos.

Este  subsidio, que puede ser de hasta 80 mil pesos,  se entrega para ejecutarlo y el único compromiso es darles solución a los problemas habitacionales, de acuerdo con el contrato establecido.

Cuba hace reformas económicas y sociales, rápido y sin prisa, como ha reiterado Raúl Castro, por demás muy necesarias, pero nunca olvida a los más necesitados. Ahí está su grandeza y mi respeto y confianza hacia ella.