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Héroes y heroínas que alimentan su amor

Olga Thaureaux Puertas

Esta noche del 14 de febrero  sentí el dolor, la tristeza y  la esperanza de Adriana, Olga, Rosa Aurora y Elizabeth, como esposas de Gerardo, René, Fernando y  Ramón, y  de Mirta, madre de Antonio, cinco cubanos que están presos injustamente en Estados Unidos.

La luz en la oscuridad, programa que habitualmente transmiten Radio Rebelde y Radio Habana Cuba,  conducido por las periodistas Arleen Rodríguez y Angélica Paredes, fue el  escenario para que la televisión cubana cediera espacio en su horario estelar de la noche.

Los que estábamos en casa, celebrando en familia el día del amor, compartimos parte de los sentimientos de esas familias, de esos héroes y heroínas que día a día alimentan su amor y sacan fuerzas de los más hondo de sus corazones.

Hoy vi por primera vez lágrimas en sus ojos, lloré con ellas. Me ubiqué en cuántos momentos importantes han dejado de disfrutar en pareja. Las lágrimas incontenibles de Adriana, Olga y Elizabeth tienen  un sentido más que justo, vi esperanza, en el rostro de Rosa Aurora, la reina de Fernando, y en Mirta, la inspiración,  guía y luz de Tony, su hijo.

Adriana, confesó haber soñado con Gerardo, sintió su olor, lo abrazó, le pidió, en el sueño que no la dejara más sola. Eso se llama añoranza, es tal vez la explicación a ser la única que no pudo durante el programa escuchar la voz de su esposo, no se supo por qué, y a quien tampoco se le ha autorizado nunca, por el gobierno de Estados Unidos, a visitarlo en prisión y al menos, reciprocar, desde allí, el amor que durante 13 años está cautivo.

A ello se suma que Gerardo, con condenas de doble cadena perpetua, más 15 años de prisión, perdió a su hermana y a su madre sin tener una mano amiga para el consuelo. La vida lo ha golpeado duro, pero lo reconforta y anima el amor de Adriana, la joven que lo cautivó en una parada de ómnibus en La Habana cuando eran muy jóvenes.

Olga, escuchó a su esposo, quien permanece en Estados Unidos bajo libertad condicionada, y trató de explicar cómo se mantiene el amor de pareja, a pesar de la separación. Lo entendí, sencillamente el amor hace milagros, el amor es la fuerza que mueve la tierra.

Elizabeth, esa mujer que como dijo, muchas personas la ven seria y fuerte de carácter, se desdobló, abrió su corazón públicamente, cuando de la voz de Ramón, su esposo, escuchó cómo este las comparaba con Mariana Grajales y dijo que “era la razón de cada sueño”, eso justifica su deseo de “amarte y amarte más allá de la vida misma” y las ansias de que la “luz del amor los ilumine”.

La entereza de Ramón, sus hijas y la esperanza de criarlas juntas, “aunque el paso del tiempo implacable ya las hace unas mujercitas”,  hacen que Elizabeth saque fuerzas de su corazón para resistir esta “película que nunca pensó pudiera resistir, pues dependía mucho de él”.

Rosa Aurora estuvo ahí, ecuánime como siempre, pero incapaz de detener sus lágrimas ante la confesión hecha por Fernando tantas veces, pero que siempre toma como la primera declaración de amor: “es muy importante en mi vida, es mi reina”.

Recuerdos de Una gota de rocío de Silvio Rodríguez, que una vez escuchó sentada en sus piernas, sin comprender por qué Fernando le dedicaba ese texto, al ignorar entonces la labor que desempeña su esposo. “Después me lo expliqué todo”, por eso en la distancia él le dedicó ese tema musical. Todo eso explica su deseo de que  cuando Fernando regrese “lo encerrará en casa para darle se amor acumulado de años, lo voy a empalagar con tanto amor, pero no me voy a cansar”.

Mirtha, “mi novia eterna y mi amor indestructible e inseparable” escuchó ecuánime la voz de su hijo Tony, sus poemas confidenciales y la revelación pública que “vivimos a diario con la certeza del regreso a la Patria”.

Ella reconoce en su hijo en ser sensible, romántico, por eso le dedicó la canción de La Massiel, mas él preferiría la de Simone “procuro olvidarte haciendo en el día mil cosas distintas…”, eso explica su dedicación a los poemas, a las cartas, a la pintura y todo lo que le haga olvidar que sobre su hombros y el de sus cuatro hermanos, está pesando la fuerza de la injusticia.

Está por finalizar el Día de los Enamorados, esta vez lo termino diferente, frente a la PC compartiendo el amor, las lágrimas, el dolor y la confianza de cubanos que han estado privados de mostrar, piel con piel, labio con labio, las dichas del amor.

Amar todos los días

Olga Thaureaux Puertas

No es preciso solo un día para venerar al amor. Cuando amamos, todos los momentos son propicios para expresarle a quien llena nuestra vida que es la persona soñada, dueña del corazón y de cada uno de los espacios de nuestra existencia.

Claro que el 14 de febrero, Día de los Enamorados, lo vemos como el momento especial  para multiplicar esos pequeños detalles que deben alimentar el amor de pareja de todos los días.

El intercambio, después de concluir una jornada laboral, con las cosas buenas y malas que nos ocurrieron; una cena en familia, a pesar de lo agitada de nuestras vidas, el repaso a tiempo de los contenidos escolares que el niño tiene; el disfrute de la compañía nocturna, las salidas familiares, los besos de despedida en la mañana y al llegar en la tarde, alimentan al amor, lo hace fuerte y perdurable.

Dichosos los que hoy y todos los días amamos y somos amados.

Apuesta por el amor

Olga Thaureaux Puertas

Sin dudas el amor se ve diferente cuando se es adolescente, joven o adulto. En la adolescencia y la juventud nuestros padres generalmente nos quieren hacer ver los pro y los contra de la persona a la cual amamos o pensamos que amamos, pero en esa edad no falla aquello de que “nadie escarmienta por cabeza ajena”, y generalmente preferimos experimentar.

En la adultez, como dice una gran amiga, se hace cada vez más difícil encontrar a la persona deseada, pues nos volvemos más exigentes. ¿Será por las enseñanzas de la vida, o por la experiencia? No lo sé ciertamente, pero sí creo hay cierta razón en ello.

Sentirse amado nos da valor, fortaleza, nos hace ver que no hay metas imposibles, nos estimula a ver los colores de esa vida que a veces en la soledad no percibimos.

Cuando estamos enamorados descubrimos el texto de aquella canción que hasta hoy parecía desconocida.  Cuando estamos enamorados, cualquier momento de nuestras vidas, bueno o malo, deseamos compartirlo con la persona amada. Será por aquello de que “amor es unión a pesar de los pronósticos”.

El amor, por encima de todo, merece respeto, confianza, entrega, ayuda, comprensión, fidelidad y hasta cierta dosis de tolerancia en algún momento.

Doy gracias a la vida por permitirme experimentar y disfrutar plenamente los encantos de ese sentimiento cubierto de recovecos y laberintos que día a día da sentido a nuestras vidas cuando se sabe llevar y vivir con intensidad.

Yo apuesto y seguiré apostando por el amor  y por quien me hace sentir enamorada en cada despertar.

Un día para dos

san-valentinOlga Thaureaux Puertas

Amar y sentirse amado es una de las dichas más grandes de la vida. Diría que alimenta el ego.

Este es el día para la pareja, y no es egoísmo, es que aunque cualquier instante es bueno para amar, también es bueno tener un momento solo para dos. El espacio para las madres, los padres, hijos y amigos, es otro, este lo considero único para la pareja.

Soy de las que cree en el amor porque más allá del significado de la palabra, amar es respeto, respeto como ser humano, respeto a la profesión de la pareja, al tiempo de la pareja; al espacio de cada uno; es sentir los logros y problemas de cada uno como suyos; es compartir las cosas buenas y malas de la vida; es comprensión, es dar y recibir, pero más de lo espiritual que lo material; es, por qué no, saber ceder en el momento justo.

Es hermoso saber que luego de una intensa jornada de trabajo, en casa alguien te espera, tal vez hasta para seguir hablando del tema que ocupó la jornada laboral de ambos, pero siempre de una manera diferente.

Por eso no es extraño que nuestra pareja sea el primer censor de lo que escribimos, o que en algún momento hasta demos consejos sobre alguna situación laboral o personal que ocupe la mente de nuestro compañero; eso también es amor.

Porque estos son tiempos de amarse, de amarse por el bien de la pareja y por el bien de quienes nos rodean, brindemos hoy por el Día de San Valentín como ese momento especial dedicado a reverenciar a todos los que creemos en él y día a día lo alimentamos desde lo más profundo de nuestros corazones. Felicidades, Enamorados.