Las emociones de los 55 años de mi periódico

Olga Thaureaux Puertas

Esta semana, Indira, una joven periodista de mi medio de prensa, preparaba un trabajo periodístico por los 55 años de Sierra Maestra, que celebraremos el 7 de septiembre, aunque durante todo este mes habrá actividades de todo tipo.

Ante la primera pregunta que me hizo sobre el significado de Sierra Maestra para mí, respiré, tomé unos segundos y le dije: Una escuela en mi formación profesional y laboral, pues aquí me inicié cuando salí de la Universidad de Oriente, aquí comencé a gatear en esta bella y cautivadora profesión. Desarrollé el concepto de la disciplina laboral, de la puntualidad, la responsabilidad individual y colectiva.

En el decano de los periódicos cubanos he aprendido el valor de las relaciones humanas, el respeto a los criterios de otros, aún cuando no coincida del todo con ellos.

Siento orgullo, medito que es un privilegio, de esos 55 años, 24 haberlos vivido intensamente en este colectivo, compartiendo con varias generaciones de profesionales, aprendiendo de todos, celebrando los buenos momentos y compartiendo también los malos, siempre con una mano amiga al lado.

Cuando Indira me hizo la segunda pregunta: Qué harás cuando te vayas de Sierra Maestra? Sin pensarlo dos veces le dije, yo no me voy a ir nunca de Sierra Maestra, así que no te puedo responder…

Sí, y es que resulta difícil pensar en el cambio cuando nos hemos compenetrado de tal manera. Entonces en una ocasión como esta solo doy gracias a mi colectivo de trabajo por ser como es, con todos sus matices; y yo me siento feliz por formar parte de ellos. Felicidades a todos.

Las motivaciones del nuevo curso escolar

Olga Thaureaux Puertas

Nunca es tarde para hablar de cosas emotivas. Sí, aunque ya transitamos por el segundo día del curso escolar 2012 -2013, me ha resultado imposible llegar hasta ustedes antes para compartir mis impresiones sobre este momento importante en la vida de los estudiantes y familiares.

Cambiar de enseñanza implica nuevas expectativas; ya sea porque se trasladan a una escuela nueva, porque se tienen que adoptar a nuevos compañeros, a varios profesores, a contenidos y exigencias cada vez mayores, en fin, que esta primera semana, estamos en adaptación.

A la llegada a la nueva escuela, las reacciones fueron diferentes, había conocidos de la Primaria, por eso no faltaron los abrazos, besos, apretones de manos, elogios hacia el nuevo uniforme, anécdotas de las vacaciones; y también las presentaciones.

La bienvenida se inició con una actividad cultural, matizada por canciones, bailes y declamadores; y por supuesto las palabras de la directora de la escuela.

Los padres fuimos invitados a las aulas. Ya en ellas estaban ubicados en cada mesa, las 10 libretas necesarias para esta etapa del curso, los libros de texto y cuadernos de trabajo, lápices y otros medios para las clases de artes plásticas, todos de manera gratuita, entregados para cada niño.

Las observaciones sobre el uso correcto del uniforme, la disciplina y comportamiento, me reafirmaron lo que ya me habían dicho algunos vecinos: la secundaria básica Abel Santamaría, ubicada en el centro urbano del mismo nombre, en la ciudad de Santiago de Cuba, es un centro que su claustro se esmera por el rendimiento y disciplina de los educandos.

Como padres tenemos el deber y la obligación de secundar esos pasos y complementar esa dedicación y empeño por lograr educandos cada vez más preparados para enfrentar nuevas enseñanzas.

A pesar de los nuevos retos, porque para nadie es un secreto que ahora, después de muchos años, volvemos a la secundaria, me siento feliz, mi hijo muestra responsabilidad y está muy motivado con sus profesores y el nuevo centro de estudio, el que fue reparado para iniciar este curso con una imagen de mejor confort.

Ser delegado, un compromiso

Olga Thaureaux Puertas

Ser delegado del Poder Popular implica una alta responsabilidad, esta persona es el intermediario entre los vecinos de una localidad y los órganos de gobierno.

La base del sistema electoral cubano son los delegados de circunscripción, quienes actúan en el barrio y se agrupan en Consejos Populares -varias circunscripciones- e integran las Asambleas Municipales del Poder Popular (Gobierno).

Ser delegado implica también, mucho trabajo; sí, pues se trata de alguien que realiza esta labor al margen de la responsabilidad laboral que pueda desempeñar, sin ningún pago de salario adicional, sólo el reconocimiento de sus vecinos.

El delegado establece semanalmente momentos de despacho con sus electores, donde estos le plantean sus preocupaciones o problemas y este se encarga de tramitarlos o darles una explicación.

No son muchos los que a veces, en un notable acto de incomprensión, cuestionan al delegado o delegada porque su queja no se ha solucionado; sin embargo, queda claro que esta persona no tiene recursos, solo mucha voluntad para conjugar las tantas responsabilidades y tareas que se le multiplican en el día.

El delegado debe ser una persona carismática, con prestigio entre los vecinos, con conocimiento de su comunidad para de esa manera poder enfrentarlos.

Claro, muchas son las experiencias acumuladas en todos estos años, pues no se trata tampoco de quedarse con los brazos cruzados en espera de soluciones de terceros, que bien pueden hacerlo los propios vecinos, sin grandes cantidades de recursos; y sobre esto hay muchos ejemplos en cualquier comunidad cubana.

Conozco a muchos delegados, muy dedicados, preocupados y ocupados con los problemas de sus vecinos, que muchas veces los hacen suyos. Ahora, en el mes de septiembre, se inicia el proceso de nominación de candidatos. El compromiso es proponer a los mejores, a quienes mejor puedan representarnos.

Jubilados, pero no retirados

Olga Thaureaux Puertas

Sus mejores reportajes, sus propias vidas. Resulta difícil resumir 85 años dedicados al quehacer laboral, a la dirección de organizaciones de masas, sociales y políticas, a las misiones internacionalistas en los momentos en que tal vez sus familias más los necesitaban.

Siempre en la primera fila, con la mejor disposición, sin miramientos de hora, lugar o día, la respuesta del deber se imponía. Los trabajos voluntarios en la construcción, en la agricultura, las movilizaciones permanentes, las guardias obreras, las tareas en la asociación de combatientes son elementos comunes en la personalidad de estos hombres.

Los años acumulados nunca han sido impedimento para recorrer los parajes más intrincados de la geografía santiaguera, muchas veces sobreponiéndose a las adversidades de la vida, las que nunca fueron obstáculos para el quehacer diario. Ellos han sabido insertarse como los más jóvenes en las redes sociales y asimilar las nuevas tecnologías.

Para José Ginarte, Gino, el Maestro, o Cuco, como muchos cariñosamente le llamamos, los 35 años de labor no concluyen hoy. Para Orlando Guevara, Guevarita, el Guajito, el Chiqui, 50 años se multiplican en los trabajos que aún salen a luz en la web de Sierra Maestra o en las páginas impresas.

Este es solo el comienzo de una nueva etapa de la vida, con nuevas responsabilidades porque los buenos periodistas y revolucionarios, no se jubilan.

La Defensa Civil es una garantía

Olga Thaureaux Puertas

La existencia en Cuba de la Defensa Civil es una garantía en todos los sentidos. Hace unas horas escuché decir a una vecina que tantas medidas adoptadas, y por fin no pasó nada. Se refería a las medidas orientadas por este órgano ante la cercanía de la tormenta tropical Isaac y las abundantes lluvias a ella asociada que se pronosticaban.

“La Defensa Civil se concibe como un sistema de medidas defensivas de carácter estatal, llevadas a cabo en tiempo de paz y durante las situaciones excepcionales, con el propósito de proteger a la población y a la economía nacional contra los medios de destrucción del enemigo y en los casos de desastres naturales u otros tipos de catástrofes, así como de las consecuencias del deterioro del medio ambiente.

Según está previsto en estos casos, cada una de las tres etapas: Informativa, Alerta y Recuperación, implican una conducta de las personas, organismos e instituciones. La población ya conoce qué se hace en cada una de ellas, los que viven en zonas de peligro, ya sea por inundación o por vivir cerca de los ríos, o embalses, conocen el lugar de evacuación, en los centros laborales, estudiantiles, viviendas, todo está legislado; y todo con un propósito muy marcado: protección de la vida e las personas y los recursos materiales.

En los centros de evacuación las personas encuentran desde un lugar para dormir, asistencia médica, alimentos gratuitos, y opciones de entretenimiento siempre que las condiciones lo permitan, entiéndase juegos de mesa, televisor, etc.

Los medios de difusión masiva modifican su programación habitual para ponerse en función de trasmitir una información actualizada a la población y los trabajadores de los departamentos de Pronósticos del Instituto de Meteorología minuto a minutos siguen la evolución de los fenómenos meteorológicos.

Todas estas acciones conjugadas garantizan primero una buena información, pues a partir de ella es que se desencadenan las conductas para cada fase. Eso garantiza evitar pérdidas humanas y disminuir los daños materiales. En la mayoría de las ocasiones en que se ha tenido que lamentar la pérdida de una vida humana, ha sido por imprudencias cometidas que violan lo establecido.

Nunca será poco lo que se haga por la seguridad de la vida de las personas. Por eso esta vez no concuerdo con mi vecina. Siempre será mejor precaver antes que lamentar. Después de 50 años de existencia de la Defensa Civil, hacemos voto por ella como garante de la seguridad ciudadana.