Una visita que se agradece

La vida esta llena de detalles. Ayer en la tarde, en medio de la vorágine de un periódico diario, muy ansiado por sus realizadores y los santiagueros, pero que esta vez llegó por los efectos de Sandy a su paso por Santiago de Cuba, me fue anunciada la llegada, de manera sorpresiva, a la recepción de Sierra Maestra, del embajador de Venezuela en Cuba.

Confieso que al principio pensé que era una broma de mis compañeros, para ayudar a romper las tensiones del día, acudí de inmediato. Cuál no fue mi sorpresa, el ver allí, solo, sin nada de protocolos ni anuncios previos, a Edgardo Antonio Ramírez, quien hizo en alto en su cuarta visita a Santiago de Cuba, en ocasión de la llegada del buque de la armada venezolana con ayuda para los damnificados, para trasmitirnos una felicitación por el aniversario 55 de Sierra Maestra.

Traía en sus manos dos afiches: Uno de Fidel y Chávez la primera vez que se encontraron, en el año 1994, y el otro del Libertador Simón Bolívar, luego de la reconstrucción de su rostro, presentes muy valiosos, que pasarán a formar parte de nuestro patrimonio en la Sala de Historia.

El colectivo reciprocó el gesto con el otorgamiento de la Placa Conmemorativa 55 aniversario del periódico Sierra Maestra, la cual se otorga a instituciones y personalidades del territorio, pero que en esta ocasión era una razón más que justificada.

El diálogo transcurrió muy ameno e informal. En más de una ocasión hubo intento de despedida, pero estuvimos de pie en el departamento de Información, intercambiando anécdotas; los temas rondaron desde la historia de Venezuela y Cuba, las relaciones entre ambos países, sus experiencias como futbolista, los recorridos realizados por la provincia en visitas anteriores, la aspiración de subir cinco veces la Loma de la Cruz en la hermana provincia de Holguín, deseo que piensa materializar cuando se realice el Coloquio por los Cinco; sus preferencias deportivas en Cuba, entre otros.

Fue muy grato, en medio de todo lo que hemos vivido y de las largas jornadas de trabajo para llevarle la información diaria a los santiagueros, por la falta de electricidad, recibir a un hermano, que prometió repetir la visita con más tiempo y compartir juntos la aspiración de ir hasta el municipio de Guamá, y visitar una escuela que por su nombre, hermana a esa zona del litoral santiaguero, con los venezolanos.

Santiago se recupera con el esfuerzo de todos

Olga Thaureaux Puertas


En medio de la vorágine personal y laboral que ha provocado en mi vida el paso del huracán Sandy por Santiago de Cuba, he pensado compartir con ustedes algunas ideas, pero siempre, hasta hoy domingo, ha existido una fuerza mayor que me ha demorado, pero aquí estoy.

Amanecí el 25 de octubre fuera de casa, la retaguardia estaba garantizada, trabajé junto a un grupo de compañeros, trasmitiendo para Internet, redes sociales y la programación especial de la Radio y la Televisión, hasta cerca de la 1 de la mañana, cuando las averías en las líneas nos impidieron continuar.

Es indescriptible lo que se siente, aunque pensé que estaba preparada para ello, cuando amaneció, después del paso de Sandy, y vi a mi Santiago destrozado, casi sin árboles, los techos de tejas y fibro destruidos, las edificaciones que parecían resistentes, también con daños, las personas con casas derrumbadas, paradas al frente, casi sin explicarse lo ocurrido.

Luego intentar llegar a casa, parecía imposible, las calles que conducían hacia nuestras zonas, estaban obstruidas por cables, postes, árboles, escombros…

Yanet Alina, joven periodista, se quejaba de un fuerte dolor de cabeza, parecía increíble lo que veía; Leyden, no hablaba mucho; José Angel, ya sabía que su casa y la de su familia había sido dañada, pero la destrucción general le dio fuerzas para decir: “creo que mis daños son menores si los comparo con lo que estoy viendo”.

Luego de vueltas y vueltas en el carro y de caminar un tramo, llegué a la entrada de mi reparto, el centro urbano Abel Santamaría. No salía de mi asombro: se repetía la imagen de los árboles, cables y postes, se añadía otra: muchos edificios tenían dañadas las persianas de madera y de aluminio, recién puestas, los tanques de las azoteas, sin tapas… las personas impresionadas, con disímiles comentarios.

Han pasado, a penas cuatro días del azote de Sandy. Anoche cuando salí del periódico sentí alegría y un gran estímulo: ya había iluminación en algunos circuitos; eso dice mucho de cuánto se ha trabajado, santiagueros y de otras provincias, para ir restableciendo el servicio eléctrico y la telefonía.

Cerca de las 9 de la noche detuvimos el carro en medio de la autopista. Todavía trabajaba allí una brigada de linieros de la provincia de Villa Clara, conversamos, les dimos las gracias por la solidaridad. No la aceptaron, “era un deber y obligación con los hermanos de Santiago de Cuba”.

Más que agradecidos estamos todos de la solidaridad entre cubanos, entre seres humanos, de la preocupación y ocupación del Gobierno, el Partido, las instituciones y organismos, liderados por la máxima dirección de la Revolución, para enfrentar juntos esta etapa de recuperación, que es dura, pero estoy segura que saldremos adelante.

Más adelante, en otro alto en esta hermosa profesión que hoy exige mucho más de nosotros, les cuento más de Santiago y su recuperación.

¿Qué dicen ahora las aves de mal agüero?

Olga Thaureaux Puertas


Fidel Castro goza de buena salud física y mental. Esa es una noticia que sus admiradores recibimos siempre con beneplácito, a pesar de saber que como todo ser humano, algún día debe morir.

Pero eso será cuando la naturaleza lo disponga, no cuando los enemigos y difamadores, cada vez que lo desean se llenen la boca de mentiras, solo por no tener noticias del líder histórico de la Revolución cubana o por distraer la atención de los cubanos y no cubanos, de un proceso importante que ocurriría el 21 de octubre en Cuba: las elecciones de los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular.

La muerte es un proceso natural de la vida, y cuando se ha cumplido con altruismo con la familia y la sociedad, entonces se recibe con resignación, pues a ella nunca nos acostumbramos.

Hubo medios en el mundo que incrédulamente pusieron en duda si Fidel Castro era quien había enviado el mensaje a los graduados del primer curso del Instituto de Ciencias Médicas “Victoria de Girón”, ¡Qué falta de respecto!

Después de leer el mensaje de Fidel publicado hoy por la prensa cubana, donde explica su buen estado de salud actual, y que dejó de publicar las Reflexiones “porque ciertamente no es mi papel ocupar las páginas de nuestra prensa, consagrada a otras tareas que requiere el país”, me preguntó que dirá ahora el médico venezolano, José Rafael Marquina, quien informó que Fidel había sufrido una apoplejía masiva, y se encontraba en estado vegetativo y sólo le quedaban varias semanas de vida.
Por suerte Fidel también dice que no sabe desde cuándo no le da un dolor de cabeza. Apoyo las palabras finales de su mensaje: “¡Aves de mal agüero!”.

Otra vez la mentira quedó al descubierto y ojalá tantos malos deseos se multipliquen en muchos años de VIDA y salud para Fidel Castro.

Mi voto por el mejor

Olga Thaureaux Puertas

No por repetida, la imagen de las elecciones en Cuba deja de sorprenderme. A pesar de ser domingo, día en que por lo general la mayoría de los cubanos descansa de sus actividades laborales, muchos se despertaron temprano, tal vez motivados por la convicción de que votar temprano también era un compromiso para hoy 21 de octubre.

En casa, también cambiamos el ritual matutino de los domingos, y luego del desayuno salimos hacia el colegio electoral, ubicado en una escuela primaria muy cerca de todos. A pesar de la constante afluencia de personas, había tranquilidad, armonía, todos íbamos con el propósito de entre los tres candidatos, votar por el mejor, ese quien a nuestra consideración es el mejor para representarnos en la Asamblea Municipal.

Allí estaban, al lado de la urna, dos pioneros; Ricardito y Tito, uno de Primaria y el otro de Secundaria, viendo un momento que con seguridad recordarán por siempre, como le ha pasado a otras generaciones de pioneros que vivimos esa etapa.

Fue una jornada de trabajo intensa para los que laboraron en los mesas electorales, los que desempeñaron otras funciones en los colegios, a instancia de municipio, provincial y nacionalmente, todo lo cual fue reconocido públicamente por Rosa Charroó, vice presidenta de la Comisión Electoral Nacional, reconocimiento que también fue extensivo a los trabajadores de los medios de difusión masiva.

No faltó la solidaridad de los vecinos con el café, agua, y hasta almuerzo, para quienes estaban en los colegios. Es que el cubano es así, comparte lo que tiene.

Empieza ahora un nuevo mandato de dos años y medio, donde comunidad y delegado de cada circunscripción se dan la mano en una muestra suprema de democracia.

Espero con ansias el cómputo final de las votaciones de mi circunscripción. Con seguridad debe salir el mejor.

Venezuela: Una batalla democrática

Olga Thaureaux Puertas

Desde el balcón del palacio de Miraflores su voz se unió a la del pueblo. La patria y el libertador Simón Bolívar los convocaba.

El espacio parecía apretado. En los muros y rejas había público portando banderas. Ovaciones prolongadas. Viva la Patria, Venezuela, el pueblo de Bolívar, dijo Chávez. El pueblo respondía: ¡Chávez no se va!

Así transcurrieron los primeros minutos de la madrugada de este 8 de octubre cuando desde le balcón del pueblo, el presidente reeelecto, se dirigía a los venezolanos y al mundo. Fue un mensaje cargado de sentimientos, ideas e hizo un reconocimiento a la nación por este día memorable, signado por una alta participación popular (más del 80%).

Desde aquí, dijo, debemos reconocer también a los opositores, quienes respetaron la victoria del pueblo, la victoria bolivariana, paso importante para la conducción de la paz y la convivencia en Venezuela.

Esta fue una batalla perfecta, una batalla democrática. Nos esperan seis años de intenso quehacer para consolidar muchas ideas y perfeccionar otros, pero sobre todo defendiendo la paz y la solidaridad en América Latina.