Encuentro con la realidad

Olga Thaureaux Puertas

Después de más de una hora de viaje por carreteras y caminos desafiantes, pasos de ríos y rodeados de una vegetación que se recupera tras el paso del huracán Sandy, se divisa la entrada a la comunidad 13 de Agosto, distante de Santiago de Cuba unos 76 kilómetros, colindando con la hermana provincia de Guantánamo.

La tranquilidad del lugar se rompe con algunas voces de los niños, unos pequeños, y otros vestidos de uniforme escolar, quienes nos esperaban para deleitarnos con sus canciones.

Aquí viven unas 79 personas, distribuidos en 26 viviendas amplias y seguras. La actividad fundamentalmente de sus habitantes es la producción de carbón, y en menor medida labores manuales y convenios de crianza de animales.

Admirables son estos hombres y mujeres por su sencillez. Ellos, a pesar de la lejanía disponen del servicio eléctrico, panadería, tienda, escuela, sala de video, consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia y una escuela, además de televisión por cable, con cinco canales y dos de radio, único asentamiento del país que disfruta de este servicio.

Caminando los escasos metros que conforman ese entorno, por demás, limpio y bien cuidado, dialogué que Elena, trabajadora de Servicios Comunales, quien refiere estar enamorada de su terruño, y no tiene pensado salir de él.

Esto no es otra cosa que la obra de la Revolución hecha realidad y que se multiplica en la comunidad cercana María del Pilar, con 212 habitantes y 67 viviendas, donde también prima el amor y defensa a la obra de la Revolución.

Les dejo algunas imágenes:

 Viviendas de la Comunidad 13 de Agosto

Viviendas de la Comunidad 13 de Agosto

Sala de televisión y Video

Sala de televisión y Video

Escuela

Escuela

Parque Infantil

Parque Infantil

Consultorio Médico

Consultorio Médico

Vecinos de la Comunidad

Vecinos de la Comunidad

Feliz año 2013

Olga Thaureaux Puertas

Último día del año 2012. Desde el amanecer en el reparto donde vivo, y me atrevo a asegurar que en toda Cuba, las familias están en los preparativos de la tradicional cena de fin de año: mis vecinos Alexei y Carlos me despertaron con la matanza del cerdo y todo el ritual que implica, que es parte de la celebración.

Los barrios están animados, y las ofertas recreativas organizadas por el Estado no faltan. Por tres días, hoy es el último, en Santiago de Cuba se ha desarrollado una feria en la Avenida de Céspedes, Trocha, centro urbanos Abel Santamaría, José Martí y Antonio Maceo, además de en los restantes municipios de la provincia, con una amplia y variada oferta con cerdos vivos, ovejos, aves, viandas, vegetales y útiles para el hogar.

Como ya es tradicional, muchos esperaremos las 12 de la noche para en familia, entre vecinos, desearnos un próspero año nuevo, sobre todo con salud, para poder afrontar los obstáculos naturales de la vida.

Les deseo a todos un feliz año, salud, paz y prosperidad.

Los retos de mi Santiago

Olga Thaureaux Puertas
Los días han pasado y no me he dado cuenta. Razones tengo muchas para exponerles el porqué llevo tantos dias sin escribir, pero los amigos, los lectores tal vez no lo entenderían y pueden pensar que me estoy justificando, así que aquí estoy.
Les cuento que al caminar por mi ciudad, Santiago de Cuba, advierto que los cambios, después del paso del ciclón Sandy, aquella madrugada de octubre, son notorios, a tal punto que un amigo venezolano me decía que le parecía muy rápida la recuperación.
Cierto es que hay cambios, ya se recuperan los servicios gastronómicos, se pintan muchas fachadas de viviendas y entidades, las banderolas rojas, blancas y azules en las avenidad nos indican otro momento de recuperación. También es cierto, y no se puede soslayar, que todavía hay muchas personas que no han adquirido sus techos, como también es real que 170 mil casas afectadas no se reparan en dos meses, pues no hay respaldo de materiales ni en el pais más desarrollado del mundo.
Eso significa, como han explicado y reitrado las autoridades del territorio, que nadie quedará desemparado, pero tendrá que hacerse con una prioridad, de los más necesitados, a los menos afectados; y así se hace.
Pero en medio de todo esto, reconforta que la vida poco a poco va pasando a la normalidad. Es imposible obviar los preparativos para las celebraciones de fin de año, tanto en los centros laborales como en las casas; la conmemoración entre hoy y mañana, en cada aula cubana, del Día del Educador; la acción de los trabajadores de Salud Pública, apoyados por el pueblo en el enfrentamiento a la situación higiénico-sanitaria y el saneamiento paulatino de nuestro entorno, entre otras.
Entonces, les prometo mantenerlos al tanto de lo más importante de este fin de año en una ciudad que se levanta y se transforma todos los días, pues no hay reto y motivación más importante que celebrar aquí, en julio de 2013, el 60 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, con las mejores galas; para ese propósito nos esforzamos todos.
Así está Santiago de Cuba hoy, con muchos retos, pero clara de cuál es el camino y la forma para lograrlos.

Un mes después de Sandy

Olga Thaureaux Puertas


Ha transcurrido un mes desde que Sandy escogiera la zona de Mar Verde, en la provincia de Santiago de Cuba, para penetrar al territorio cubano.

Ya les conté que fue indescriptible esa madrugada, pero de allá a la fecha, han ocurrido otras muchas cosas, esta vez buenas, que nos animan a seguir mirando al futuro y trabajar muy duro para recuperar la imagen de la ciudad que teníamos antes del 24 de octubre de 2012.

Muchas familias santiagueras ya tienen sus techos y otros materiales en la mano, para reconstruir los hogares, otros, poco a poco los podrán ir adquiriendo, porque aunque hay una realizad que no se puede soslayar: unas 150 mil casas dañadas, la máxima dirección de la Revolución ha reiterado que nadie quedará desamparado.

Indudablemente que hay unos en mejores condiciones que otros, pero paso a paso, seguiremos adelante.

Con la recuperación de las viviendas, marchan otras cosas: la jardinería de la Avenida de los Desfiles, en la entrada de la ciudad, fue restituida este viernes por los trabajadores de Servicios Comunales; la mayoría de los museos, casas de cultura, salas de conciertos, galerías y otras sedes que fueron perjudicadas, prestan servicios.

Las diferentes enseñanzas, acogen a sus alumnos, unas en sus sedes habituales, otras en locales adoptados, pero con un claustro de maestros y profesores, dispuesto a darlo todo, para recuperar las horas lectivas que se afectaron.

Los lumínicos retornan, el alumbrado público de la Avenida de Las Américas, volvió a ser el de antes, las áreas de deportes, se comenzaron a colmar de público. Poco a poco, nos vamos recuperando.

“Le debemos la vida a José Amed”

OLGA THAUREAUX PUERTAS


La palabra solidaridad en estos días de recuperación tras el paso de “Sandy”, puede parecer una reiteración, mas cuando se trata de destacar valores humanos no hay redundancias.

La tarde noche del 24 de octubre el joven palmero de 21 años, José Amed Corría Cruzata, dijo a su mamá que no dormiría en su casa, muy segura por ser de placa, y que iría hacia donde viven sus primas, pues allí podían necesitar de su ayuda ante el inminente paso del ciclón Sandy, ya que eran construcciones de madera y zinc o concreto y fibro.

Fue así que decidió irse para la casa de su prima Yamila González, de mampostería, con techo de fibro, donde también me lo encontré el día de la visita.

Muy tímido y de pocas palabras, me cuenta que cuando empezaron a batir las primeras ráfagas de viento y se escucharon las voces de los vecinos de al lado pidiendo auxilio, porque ya el viento había tumbado todo el corredor y amenazaba con seguir destruyendo, como lo hizo, no lo pensó dos veces y salió hacia la casa de Roberto Trujillo, de 91 años, y sacó en los brazos a su esposa, Enma Dora, de 83 años y la puso a salvo.

Inmediatamente regresó por Roberto, quien me confiesa que: “Yamila nos brindó su casa desde temprano, pero como no vimos peligro y todo estaba quieto, nos acostamos, pero si no fuera por este héroe, creo que no hacemos el cuento. Después de cargar a mi esposa, a mí me llevó de la mano, creo que en el aire, no sé si yo ponía los pies en el piso. Cuando íbamos a entrar a la casa de Yamila el viento nos empujaba hacia atrás, pero su fortaleza de joven venció…Todavía estoy emocionado, este muchacho nos salvó la vida, es un héroe de estos tiempos”, dijo mientras nos mostraba cómo quedó su casa.

Esa noche, a solo unos metros, en una amplia vivienda de madera, también estaba Graciela Lago, con su familia, quien hoy agradece el gesto de José Amed, los hermanos José Carlos y Arnulfo Haidar, y otros, pues en medio del ciclón, desafiando el peligro, sacaron a su madre de 79 años, porque los árboles ya habían derribado el corredor y no daban paso. “Hoy estoy más calmada -dice- y agradezco a todos tanta solidaridad y humanismo… en especial a Yamila por protegernos en su casa”.

Muchos vecinos del reparto Dos Ríos advierten nuestra visita y se suman al diálogo, todos quieren contar sus experiencias, mas coinciden y agradecen a Yamila por acogerlos.

Yamila González, dice que en su casa tenía a 35 personas, era la más segura del barrio, pero en un momento sintió miedo, pues su techo es de fibro, y temió que no aguantara los fuertes embates del viento, y “ella podría ser responsable de la suerte de todas esas personas que estaban en su casa”.

Pero este noble gesto tuvo la recompensa de la naturaleza, su casa resistió, y allí amanecieron todos. Pasados 13 días, todavía acoge a tres adultos y una menor, pues su morada no tiene condiciones.
Juntos han reconstruido lo que han podido, juntos apartaron árboles, cargaron los techos que pudieron recuperar… y juntos volverán a darle a su barrio el matiz que tenía.

Es mediodía, me despido de ellos, en sus caras, a pesar de los daños personales, advierto optimismo y sobre todo, satisfacción porque están vivos, empezando por la anciana Enma Dora, que ya reclamaba su almuerzo, no sin antes aceptar tirarse una foto con “el joven que la salvó”.