Archivo del Autor: Olga

avatar

Acerca de Olga

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Oriente. Graduada en 1988. Desde esa fecha laboro en el periódico Sierra Maestra, de la ciudad de Santiago de Cuba.

Descanse en paz, Juventino

Olga Thaureaux Puertas

Los Malagones
Hace cinco meses escribí el post Historia viva, donde contaba que tuve el privilegio de conocer y compartir con Juanito, Cruz, Juventino e Hilario, protagonistas de una etapa memorable de la Revolución cubana.

Nada más y nada menos que cuatro de Los Malagones, aquellos pinareños que apelando al segundo apellido del jefe del grupo, Leandro Rodríguez Malagón, se organizaron en las primeras patrullas campesinas cubanas para combatir a prófugos de la justicia.

Lamentablemente el pasado día 12 dejó de existir uno de ellos: Juventino Torres Véliz. Inevitable olvidar aquellas jornadas de abril en la capital cubana cuando coincidimos en el hotel; ellos para participar en las actividades por el Día del Miliciano y yo para recibir, a nombre del periódico Sierra Maestra, la Réplica del machete mambí del Generalísimo Máximo Gómez.

Allí estaban, jaraneros, campechanos, combativos y muy cubanos, quienes trascienden en la historia por su valentía y dedicación a una causa justa.

Fueron muchas las evocaciones en un día tan especial como el 16 de abril, cuando participaban como invitados en el acto de ascenso a milicianos en la fortaleza de La Cabaña, en la capital cubana. Por ejemplo, nunca olvidan aquel 18 de octubre de 1959 cuando ubicaron al ex cabo Luís Lara y sus secuaces, autores de diversos asesinatos.

Cuentan que por cuestiones de mal tiempo no pudieron comunicarse con los integrantes del Ejército Rebelde y decidieron actuar con inteligencia. Fue entonces cuando Cruz Camacho, gritó: “Ríndete cabo Lara, estás rodeado y no puedes escapar”. Y para confundirlos mucho más se le ocurrió citar a un capitán imaginario y decir: “Capitán, no perdamos tiempo, aplique la Thompson y arrase con todo”. Recuerdan que ante esa exclamación Lara, salió y detrás el resto de los bandidos.

Tampoco pueden olvidar cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro, en acto público, los reconoció por su valentía y empeño.

Imposible ignorar tanta hazaña, como imposible olvidar a los que ya no están físicamente. Por eso Juan Paz Camacho, Hilario Fernández Martínez y Cruz Camacho Ríos, acompañaron a Juventino, junto al pueblo, hasta el memorial, para descansar en paz, junto al resto de Los Malagones.

Entre añoranzas y esperanzas

Olga Thaureaux Puertas

Era 12 de septiembre de 1998, detienen en Estados Unidos a Fernando, Antonio, René, Gerardo y Ramón. Se les acusa y juzga como terroristas; sin embargo, su función era alertar sobre acciones de grupos contrarrevolucionarios sobre Cuba, que sí amenazaban la seguridad nacional.

Han pasado14 largos años cargados de momentos muy duros: juicios amañados, condenas injustas, castigos en el hueco, prohibiciones inhumanas como negarles a las esposas de Gerardo y René visitarlos en prisión; oídos sordos a las disímiles solicitudes de los abogados defensores, libertad supervisada por tres años para René, después de cumplir su injusta condena…, en fin, injusticias multiplicadas por más injusticias. Por qué, pues sencillamente porque son cubanos, cubanos de esa isla que está muy cerca del territorio norteamericano, pero que no se ha dejado aplastar por el imperio poderoso y brutal.

Sueños familiares truncos como los de cualquier pareja que se ama, tienen Gerardo y Adriana; Fernando y Rosa Aurora, pero la injustica cometida hacia ellos no les ha permitido ni siquiera eso.

Lo admirable de esta triste, pero muy real historia, es la estoicidad de estos cubanos que nunca han perdido el ánimo, el espíritu rebelde; que desde sus celdas pintan, hacen poemas, viven intensamente y hasta nos animan con su entereza y sentimientos más puros.

Con esa añoranza y eterna esperanza en que la justicia debe abrirse paso, viven ellos, sus familias y millones de cubanos y no cubanos que día a día clamamos por su regreso a la Patria.

Las emociones de los 55 años de mi periódico

Olga Thaureaux Puertas

Esta semana, Indira, una joven periodista de mi medio de prensa, preparaba un trabajo periodístico por los 55 años de Sierra Maestra, que celebraremos el 7 de septiembre, aunque durante todo este mes habrá actividades de todo tipo.

Ante la primera pregunta que me hizo sobre el significado de Sierra Maestra para mí, respiré, tomé unos segundos y le dije: Una escuela en mi formación profesional y laboral, pues aquí me inicié cuando salí de la Universidad de Oriente, aquí comencé a gatear en esta bella y cautivadora profesión. Desarrollé el concepto de la disciplina laboral, de la puntualidad, la responsabilidad individual y colectiva.

En el decano de los periódicos cubanos he aprendido el valor de las relaciones humanas, el respeto a los criterios de otros, aún cuando no coincida del todo con ellos.

Siento orgullo, medito que es un privilegio, de esos 55 años, 24 haberlos vivido intensamente en este colectivo, compartiendo con varias generaciones de profesionales, aprendiendo de todos, celebrando los buenos momentos y compartiendo también los malos, siempre con una mano amiga al lado.

Cuando Indira me hizo la segunda pregunta: Qué harás cuando te vayas de Sierra Maestra? Sin pensarlo dos veces le dije, yo no me voy a ir nunca de Sierra Maestra, así que no te puedo responder…

Sí, y es que resulta difícil pensar en el cambio cuando nos hemos compenetrado de tal manera. Entonces en una ocasión como esta solo doy gracias a mi colectivo de trabajo por ser como es, con todos sus matices; y yo me siento feliz por formar parte de ellos. Felicidades a todos.

Las motivaciones del nuevo curso escolar

Olga Thaureaux Puertas

Nunca es tarde para hablar de cosas emotivas. Sí, aunque ya transitamos por el segundo día del curso escolar 2012 -2013, me ha resultado imposible llegar hasta ustedes antes para compartir mis impresiones sobre este momento importante en la vida de los estudiantes y familiares.

Cambiar de enseñanza implica nuevas expectativas; ya sea porque se trasladan a una escuela nueva, porque se tienen que adoptar a nuevos compañeros, a varios profesores, a contenidos y exigencias cada vez mayores, en fin, que esta primera semana, estamos en adaptación.

A la llegada a la nueva escuela, las reacciones fueron diferentes, había conocidos de la Primaria, por eso no faltaron los abrazos, besos, apretones de manos, elogios hacia el nuevo uniforme, anécdotas de las vacaciones; y también las presentaciones.

La bienvenida se inició con una actividad cultural, matizada por canciones, bailes y declamadores; y por supuesto las palabras de la directora de la escuela.

Los padres fuimos invitados a las aulas. Ya en ellas estaban ubicados en cada mesa, las 10 libretas necesarias para esta etapa del curso, los libros de texto y cuadernos de trabajo, lápices y otros medios para las clases de artes plásticas, todos de manera gratuita, entregados para cada niño.

Las observaciones sobre el uso correcto del uniforme, la disciplina y comportamiento, me reafirmaron lo que ya me habían dicho algunos vecinos: la secundaria básica Abel Santamaría, ubicada en el centro urbano del mismo nombre, en la ciudad de Santiago de Cuba, es un centro que su claustro se esmera por el rendimiento y disciplina de los educandos.

Como padres tenemos el deber y la obligación de secundar esos pasos y complementar esa dedicación y empeño por lograr educandos cada vez más preparados para enfrentar nuevas enseñanzas.

A pesar de los nuevos retos, porque para nadie es un secreto que ahora, después de muchos años, volvemos a la secundaria, me siento feliz, mi hijo muestra responsabilidad y está muy motivado con sus profesores y el nuevo centro de estudio, el que fue reparado para iniciar este curso con una imagen de mejor confort.

Ser delegado, un compromiso

Olga Thaureaux Puertas

Ser delegado del Poder Popular implica una alta responsabilidad, esta persona es el intermediario entre los vecinos de una localidad y los órganos de gobierno.

La base del sistema electoral cubano son los delegados de circunscripción, quienes actúan en el barrio y se agrupan en Consejos Populares -varias circunscripciones- e integran las Asambleas Municipales del Poder Popular (Gobierno).

Ser delegado implica también, mucho trabajo; sí, pues se trata de alguien que realiza esta labor al margen de la responsabilidad laboral que pueda desempeñar, sin ningún pago de salario adicional, sólo el reconocimiento de sus vecinos.

El delegado establece semanalmente momentos de despacho con sus electores, donde estos le plantean sus preocupaciones o problemas y este se encarga de tramitarlos o darles una explicación.

No son muchos los que a veces, en un notable acto de incomprensión, cuestionan al delegado o delegada porque su queja no se ha solucionado; sin embargo, queda claro que esta persona no tiene recursos, solo mucha voluntad para conjugar las tantas responsabilidades y tareas que se le multiplican en el día.

El delegado debe ser una persona carismática, con prestigio entre los vecinos, con conocimiento de su comunidad para de esa manera poder enfrentarlos.

Claro, muchas son las experiencias acumuladas en todos estos años, pues no se trata tampoco de quedarse con los brazos cruzados en espera de soluciones de terceros, que bien pueden hacerlo los propios vecinos, sin grandes cantidades de recursos; y sobre esto hay muchos ejemplos en cualquier comunidad cubana.

Conozco a muchos delegados, muy dedicados, preocupados y ocupados con los problemas de sus vecinos, que muchas veces los hacen suyos. Ahora, en el mes de septiembre, se inicia el proceso de nominación de candidatos. El compromiso es proponer a los mejores, a quienes mejor puedan representarnos.