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Acerca de Olga

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Oriente. Graduada en 1988. Desde esa fecha laboro en el periódico Sierra Maestra, de la ciudad de Santiago de Cuba.

Mi voto por el mejor

Olga Thaureaux Puertas

No por repetida, la imagen de las elecciones en Cuba deja de sorprenderme. A pesar de ser domingo, día en que por lo general la mayoría de los cubanos descansa de sus actividades laborales, muchos se despertaron temprano, tal vez motivados por la convicción de que votar temprano también era un compromiso para hoy 21 de octubre.

En casa, también cambiamos el ritual matutino de los domingos, y luego del desayuno salimos hacia el colegio electoral, ubicado en una escuela primaria muy cerca de todos. A pesar de la constante afluencia de personas, había tranquilidad, armonía, todos íbamos con el propósito de entre los tres candidatos, votar por el mejor, ese quien a nuestra consideración es el mejor para representarnos en la Asamblea Municipal.

Allí estaban, al lado de la urna, dos pioneros; Ricardito y Tito, uno de Primaria y el otro de Secundaria, viendo un momento que con seguridad recordarán por siempre, como le ha pasado a otras generaciones de pioneros que vivimos esa etapa.

Fue una jornada de trabajo intensa para los que laboraron en los mesas electorales, los que desempeñaron otras funciones en los colegios, a instancia de municipio, provincial y nacionalmente, todo lo cual fue reconocido públicamente por Rosa Charroó, vice presidenta de la Comisión Electoral Nacional, reconocimiento que también fue extensivo a los trabajadores de los medios de difusión masiva.

No faltó la solidaridad de los vecinos con el café, agua, y hasta almuerzo, para quienes estaban en los colegios. Es que el cubano es así, comparte lo que tiene.

Empieza ahora un nuevo mandato de dos años y medio, donde comunidad y delegado de cada circunscripción se dan la mano en una muestra suprema de democracia.

Espero con ansias el cómputo final de las votaciones de mi circunscripción. Con seguridad debe salir el mejor.

Venezuela: Una batalla democrática

Olga Thaureaux Puertas

Desde el balcón del palacio de Miraflores su voz se unió a la del pueblo. La patria y el libertador Simón Bolívar los convocaba.

El espacio parecía apretado. En los muros y rejas había público portando banderas. Ovaciones prolongadas. Viva la Patria, Venezuela, el pueblo de Bolívar, dijo Chávez. El pueblo respondía: ¡Chávez no se va!

Así transcurrieron los primeros minutos de la madrugada de este 8 de octubre cuando desde le balcón del pueblo, el presidente reeelecto, se dirigía a los venezolanos y al mundo. Fue un mensaje cargado de sentimientos, ideas e hizo un reconocimiento a la nación por este día memorable, signado por una alta participación popular (más del 80%).

Desde aquí, dijo, debemos reconocer también a los opositores, quienes respetaron la victoria del pueblo, la victoria bolivariana, paso importante para la conducción de la paz y la convivencia en Venezuela.

Esta fue una batalla perfecta, una batalla democrática. Nos esperan seis años de intenso quehacer para consolidar muchas ideas y perfeccionar otros, pero sobre todo defendiendo la paz y la solidaridad en América Latina.

Venezuela dio una nueva lección al mundo

Olga Thaureaux Puertas

El destino de Venezuela estuvo hoy en juego. Este 7 de octubre quedará en la historia como un momento cumbre.Chávez fue reelecto presidente de la República Bolivariana de Venezuela por seis años más.

Espero ansiosa su intervención desde el balcón del palacio de Miraflores.Fuegos artificiales, alegría, entusiasmo, confraternidad entre cubanos y venezolanos. El presidente de Cuba lo felicitó a nombre del gobierno y el pueblo, reiterándole nuestro apoyo incondicional.

Este ha sido un día de espera. Seguí con detenimiento las informaciones. Confiaba en el sentido común de los venezolanos. Pero el boletín parcial del Consejo Electoral Nacional, en la voz de su presidenta, lo confirmó: 7 millones 444 882 venezolanos dieron un Sí por la Revolución bolivariana y sus diferentes misiones de beneficio social, ellos representaron el 54,42%.Capriles, el candidato opositor, obtuvo el 44,97%.

No olvido los desagradables momentos de Abril de 2002, cuando el intento de golpe de estado. No olvido tampoco como el pueblo de Venezuela se volcó a las calles a defender a su presidente y alzó su voz. No olvidó aquella concentración, como la de hoy, frente al palacio presidencial.

Siento profunda emoción, pues con este voto los venezolanos reciprocan tanta dedicación y empeño de un gobierno y una revolución liderada por Hugo Chávez que ha sabido llegar a los más pobres, a los más necesitados.

Hoy se revivieron las ideas de Bolívar. Allí estuvo el libertador junto a importantes figuras como Piedad Córdova, Rigoberta Menchú, el actor norteamericano DanniGlover y Ramonet, todos por un futuro mejor.

Sin dudas Venezuela ha dado hoy una nueva lección al mundo.

Un símbolo del descrédito

Olga Thaureaux Puertas

Vi la noche del martes un material que transmitió el Noticiero Nacional de Televisión, donde se narraba la historia de un célebre personaje de la disidencia cubana llamada Martha Beatriz Roque, quien supuestamente llevaba una semana en huelga de hambre.

Para sus seguidores desde la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, o los de dentro de Cuba, como Yoani Sánchez, esta señora estaba en su casa “tan frágil como una niña pequeña” y que le sorprendía su claridad, la manera categórica con que le explicó por qué se negaba a probar alimentos”.

Pero Yoani no “supo” explicar en su escrito lo que sí vimos los cubanos: Una Martha Beatriz que le daba dinero a su vecino de al lado y este por la ventana le hacía llegar los alimentos: cárnicos, vegetales y viandas.

No sé cómo dice Martha Beatriz que la misión fue cumplida, pues pena debería darle de hacer ese show, respaldado por el dinero que le envían desde los Estados Unidos.

Dice Yoani Sánchez que en Cuba “los intestinos vacíos se erigen como un método de exigencia y rebeldía”, yo la exhorto a que rectifique: los intestinos y los bolsillos llenos se erigen como símbolo del descrédito.

Preámbulo de una fiesta cederista

Olga Thaureaux Puertas

En esta mañana de domingo, desperté con el ruido de los machetes de los vecinos del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) de al lado, ellos estaban chapeando las áreas aledañas al edificio. El cambio de la imagen era notorio. El entusiasmo era contagioso.

Lo que les contaré fue algo inesperado, espontáneo. Cerca de las 11 de la mañana bajé con una escoba a barrer el frente de la escalera, allí estaban jugando cuatro o cinco niños, se embullaron y buscaron las herramientas de sus padres, empezamos un poco en juego un poco en serio, entre ellos había competencia de quién se cansaba más rápido.

Cerca del mediodía ya se había sumado una buena tropa, unos seis hombres con machetes, otras mujeres con escobas, azadones, rastrillos y sacos. Fue una gran jornada de limpieza y embellecimiento, todo sin anunciar, sin citar a un solo vecino.

Se sumaron varios pomos de agua fría para atenuar la sed provocada por el intenso sol del mediodía, el café de Doris, los cuentos de Ale, las travesuras de uno que otro niño, y también Marcos, que por edad no podía hacer mucho, bajó su maquinita de dar filo a los machetes y se sintió super útil.

Así transcurrió esta jornada dominical muy atípica, el mejor preámbulo para la noche del 27 de septiembre, momento en que esperaremos el 28, cumpleaños de la mayor organización de masas de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución.