Victoria de Cuba

Olga Thaureaux Puertas

Sin duda alguna Cuba volvió a vencer en la ONU al obtener este jueves una votación de 187 países a favor dela eliminación del bloqueo, 3 votos negativos (Estados Unidos, Brasil e Israel), 2 abstenciones (Colombia y Ucrania) y Moldova que no votó.
Pero esta, como dijo un colega ayer, es una victoria moral, porque como ya sabemos por 28 ocasiones ha prevalecido el criterio de la mayoría y el bloqueo ha seguido igual, o mejor dicho, ha empeorado en los últimos meses.
De irritante y cínico, por solo emplear dos adjetivos, puedo calificar la intervención de Kelly Craft, representante permanente de Estados Unidos en Naciones Unidas, cuando “inteligentemente” quiso desviar la atención de los presentes  sobre el verdadero impacto del bloqueo hacia Cuba, del cual el gobierno de Estados Unidos Sí es responsable.
Entre mentiras y tergiversaciones de la realidad cubana estuvo centrado el infeliz discurso, caracterizado por el no reconocimiento de los efectos nocivos que las restricciones económicas, comerciales y financieras de su gobierno tienen sobre el pueblo de Cuba, aunque manifestó que estaba segura de que la mayoría de los  países miembros de Naciones Unidas se pronunciarían a favor de la resolución cubana.
Cabe entonces preguntarse: No se dan cuenta de que tantas voces no pueden estar equivocadas. Los argumentos de los efectos del bloqueo son reales y que no hay otro responsable que no sea Estados Unidos.
¿Qué autoridad tiene ese gobierno para hablar de derechos humanos? Acaso olvida a los prisioneros en la ilegal base naval de Guantánamo, privados de defensa y de cualquier otro derecho?
¿Cómo tergiversar  la labor humanitaria y solidaria de los médicos cubanos en el mundo? ¿De  qué  prisioneros habló ella?
Cada uno de sus “argumentos” puede ser refutado por nosotros, pero no vale la pena. Pues como mismo reconoció la Craft, entre los países miembros sí hay claridad de lo que Cuba está demandando y todos coinciden en que el gobierno de Estados Unidos Sí es responsable.
Pero  si la memoria les está fallando, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, en su intervención enumeró las más recientes acciones de recrudecimiento del bloqueo con el único fin de afectar nuestra economía y dañar el nivel de vida de las familias cubanas. Se refirió a la restricción de viajes a ciudadanos estadounidenses y de vuelos directos a la isla, excepto a La Habana; la reducción de las remesas y el cese del intercambio cultural, entre otras.
Al propio tiempo denunció la aplicación de medidas no convencionales contra Cuba y que la persecución a las relaciones bancario-financieras con el resto del mundo ha aumentado.
Rodríguez Parrilla, mencionó nombres de cubanos, algunos adolescentes, que presentan problemas de salud complicados y que no disponen de los medicamentos apropiados para esas patologías, teniéndose que buscar medicamentos alternativos para aliviar las enfermedades que padecen. Pregunto: Cómo se llama eso?
El bloqueo ha sido el obstáculo fundamental para el desarrollo de Cuba y para el cumplimiento de sus objetivos para el 2030, e impacta en todos los sectores, sentenció el canciller.
Por eso los últimos meses Cuba adoptó medidas coyunturales para minimizar el impacto del déficit de combustible en  los servicios básicos a la población, potenciar el ahorro de los portadores energéticos y limitar el uso del combustible.
Desde los ministerios de Economía,  Transporte, Energía y Minas, se implementan medidas de ahorro, uso racional del combustible y, sobre todo, asegurar los servicios a la población.
Los cubanos llevamos  seis décadas de bloqueo. No  alcanzo a imaginar cómo sería vivir un mes sin él, pero tampoco pierdo las esperanzas.
Así hemos vivido, hemos crecido, buscamos alternativas, aparecen nuevas potencialidades y a pesar de todo nos desarrollamos, lento sí, pero nos desarrollamos.
Los cubanos  no hemos hecho otra cosa que no sea  responder al pensamiento martiano de: “A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlos, mantener por siempre a nuestra Patria libre. Plan contra plan.”
Esa es la esencia. Esta nueva victoria en la ONU nos ratifica que no estamos solos. Que la lucha es difícil, pero no imposible y que la unidad, el trabajo y la inteligencia colectiva, son nuestras mejores armas para festejar la victoria y lograr otras muchas.

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