La hora de la continuidad

Olga Thaureaux Puertas

“Es un hecho que los que fundan revoluciones, en todas las épocas, adquieren autoridad”, expresó el Líder Histórico de la Revolución Cubana,  y en esa frase trato de buscar la explicación del porqué la mayoría de los cubanos siempre hemos patentizado el respaldo a la dirección histórica.

Han sido muchos años, casi 60, guiados primero por Fidel, y luego por Raúl, quien tomó las riendas en un momento crucial para la Patria y nos condujo hasta aquí. Sin embargo, este 19 de abril se cumplió lo prometido, Raúl Castro dejó de ser Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Llegada la fecha, y por el voto de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular fue elegida la nueva dirección encabezada por Miguel Díaz Canel Bermúdez, como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Salvador Valdés Mesa, como Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y posteriormente la Asamblea Nacional aprobó su designación como Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros.

Ellos son cubanos que también han hecho revolución, pero desde otras trincheras. Gracias a la generación que les antecedió no tuvieron que tomar las armas, protagonizar un asalto al Moncada, la Sierra y otros tantos hechos que marcan una admiración en el pueblo por quienes fueron protagonistas de la lucha armada.

Pero, ellos han hecho lo que le ha tocado a su época y lo han hecho bien, con “madurez, capacidad de trabajo, solidez ideológica, sensibilidad política, compromiso y fidelidad hacia la Revolución”.

Sobre la elección de Díaz Canel dijo Raúl: “no es casualidad, se previó, dentro de un conjunto, que el mejor, según nuestra modesta opinión y del Partido, ha sido el compañero Díaz-Canel, y que no dudamos que por las virtudes, por su experiencia y por la dedicación al trabajo que ha desarrollado, tendrá éxito absoluto en la tarea que le ha encomendado…”

Si revisamos su trayectoria es la de un cubano de estos tiempos, de usted, su vecino, un familiar…: él se graduó de ingeniero electrónico en la Universidad Central de Las Villas; cumplió el servicio militar;   fue profesor en la Facultad de Ingeniería Eléctrica del propio centro universitario, donde se le propuso como cuadro profesional de la UJC, ascendiendo paulatinamente en cargos de dirección de esta organización, hasta su promoción al trabajo profesional en el Partido.

De esa manera lo vimos como Primer Secretario del Comité Provincial de Villa Clara durante nueve años, en esas mismas funciones en Holguín por otros seis, como parte de su preparación, y lo hizo con resultados satisfactorios.

La trayectoria demuestra una promoción gradual a cargos superiores, que a decir de Raúl “unido a sus cualidades personales, le permitirán asumir con éxito la jefatura de nuestro Estado y Gobierno, y más adelante la máxima responsabilidad en el Partido”.

En el caso de Valdés Mesa también acumula una extensa trayectoria de servicios a la Revolución, cuyo triunfo lo sorprendió siendo obrero agrícola.

Se integró en las Milicias Nacionales Revolucionarias, participó en la Campaña de Alfabetización y militó en la Asociación de Jóvenes Rebeldes, llegando a ser su Secretario General en la ya citada región. Al constituirse la UJC fue electo Secretario General en esa instancia y asistió como delegado al Primer Congreso de esta organización.

Participó en la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba en varias regiones de Camagüey, y ocupó cargos de dirección a nivel de municipio y en el Comité Provincial del Partido, desde donde pasó como cuadro profesional al trabajo sindical, ascendiendo paulatinamente, entre otras, a las responsabilidades de Segundo Secretario de la CTC y Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores Agropecuarios y Forestales.

Fue Ministro de Trabajo y Seguridad Social, y cuatro años más tarde promovido a Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en Camagüey.

En el XIX Congreso de la CTC,  fue elegido su Secretario General, condición que mantuvo hasta el año 2013 al ser electo Vicepresidente del Consejo de Estado.

Como ejemplo de su perseverancia, “sin dejar de trabajar, se graduó en 1983 como ingeniero agrónomo en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de Ciego de Ávila”. Cumplió misión internacionalista en Nicaragua.

Por eso, los cubanos debemos sentirnos confiados y seguros, pues desde diferentes posiciones, la nueva presidencia de Cuba, ha hecho revolución y ha sido preparada durante años para estos cargos. Ellos seguirán consolidando la Revolución, se trata de una obra de CONTINUIDAD con el apoyo y el respaldo de los cubanos.

 

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