Fidel al compás de nuestro tiempo

Olga Thaureaux Puertas

En las últimas horas vi en la televisión cubana y luego leí con detenimiento el trabajo sobre el diálogo de Fidel con el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de La Habana, Randy Perdomo García, en ocasión del proyecto de celebrar los 70 años del ingreso del líder histórico de la Revolución a la  Universidad.

Disfruté mucho cada línea, cada imagen, examiné los detalles de las fotos; sin dudas debe haber sido un momento de suma emoción para Perdomo, y para Fidel también, pues sé lo que significan para él los jóvenes.

Muchos periódicos y páginas digitales del mundo han reproducido parte de este texto y las imágenes que lo acompañan, eso era de suponer y me satisface, pues Fidel Castro es un hombre universal.

Al margen de esta motivación que siento, no puedo obviar otro “detalle”. Aunque nunca  me ha gustado hacerme eco de mensajes con doble lecturas o mal intencionados sí  quiero detenerme en lo publicado por El Nuevo Herald: “El diario oficial Granma y otros medios oficiales cubanos publicaron este lunes en la noche las primeras fotos del líder cubano Fidel Castro en casi seis meses, en un intento de acallar los rumores sobre un supuesto deterioro de su salud”.

¿Será que todavía, con tantos años dando muestras de quiénes somos y cómo actúan los cubanos, no nos conocen? Cuba no se preocupa ni se ocupa por “acallar rumores sobre un supuesto” deterioro de la salud de Fidel Castro.

Afortunadamente Fidel Castro está ahí, con sus 88 años, con limitaciones de salud, pero muy lúcido, al tanto de todo lo que sucede dentro y fuera del país y con esa visión que siempre lo ha caracterizado, como centinela  guía de nuestro proceso.

Si todavía “alguien” duda de esa claridad y vitalidad, lo remito al citado texto, donde entre muchos temas, Fidel insiste en la necesidad del desarrollo de las ciencias como la única forma de que la inteligencia predomine, en la relación de esas materias con la economía y la calidad de la formación de estos profesionales en las universidades.

Pero no hay nada mejor que las propias palabras del autor del trabajo, de la persona que estuvo más de tres horas junto a él. Aquí están: “Fidel sigue en una marcha constante al compás de nuestro tiempo, como símbolo imperecedero, como eterno joven universitario. No puedo plasmar todo en palabras, pues aún llego a creer que es un sueño. La esencia de los milagros es inapresable por más que lo intentemos. Fidel es un fuera de serie”.

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