Olga Thaureaux Puertas
Este 16 de diciembre lo recordaré por mucho tiempo. Esta tarde, al salir de la Universidad de Oriente, donde curso la Maestría en Ciencias de la Comunicación, me dirigí a uno de los mercados agropecuarios cercanos a esa zona.
Al llegar a uno de los kioscos, me decidí por los tomates, y luego del intercambio de palabras con el vendedor y este admirar los ojos de la joven periodista que me acompañaba, seguimos la marcha hasta el final del mercado, donde compramos otros productos.
Ya habían pasado unos 15 minutos, cuando fue a mi encuentro el joven vendedor de los tomates. Traía en las manos mi carpeta, que había dejado olvidada en su mostrador. Esta contenía documentos de trabajo, y lo más importante, un equipo electrónico, que mejor ni pensar qué hubiese sucedido si lo perdía.
No puedo explicar lo que sentí, mi reacción fue darle mil gracias por su gesto. Él sonrió y salió hacia su puesto de trabajo.
Todavía sorprendida por las consecuencias que podría haberme ocasionado ese olvido, decidí pasar nuevamente por donde él estaba y agradecerle su actitud.
Su respuesta terminó por conmoverme más. “No, no tiene que agradecer nada, es mi deber, gracias a usted por seleccionar mi mercancía”.
Pasan las horas y no dejo de pensar en este joven. Por suerte para mí y gracias a la honestidad de este santiaguero, no perdí un medio de trabajo muy costoso y valioso a la vez. Me siento en deuda, mañana volveré y le preguntaré su nombre, con seguridad no lo olvidaré nunca.





Es verdad: la vida todavia esta llena de personas honestas y sinceras. Por todo lo que nos parezca opuestamente en este mundo agresivo
Amigo, que bueno saber de ti nuevamente, nos quedamos esperándote. Sí creo que en este mundo todavía quedan muchas personas con buenas actitudes.
Es la segunda experiencia de este tipo que comparte un periodista en estos días: Pasator Batista vivió una situación semejante! Y también su vecino Fermando le devolvió sus armas de guerra!
Rosa: Esa es una señal de que existen personas muy honestas, este por ejemplo, es un joven…Yo le estoy eternamente agradecida, ya me he convertidfo en su clienta en el mercado, y cuando no le compro nada, de todas maneras voy y le saludo.