Olga Thaureaux Puertas
Más de 10 días han pasado desde la tarde del 5 de marzo, cuando conocimos por Tele Sur que había dejado de existir el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías.
Indescriptibles han sido las demostraciones de amor y dolor, acompañados de mucha fortaleza que ha dado el pueblo venezolano. Si en 14 años de gobierno Chávez despertó esa devoción en sus seguidores, qué hubiese logrado con buena salud…A veces la vida es injusta, aquí no se puede aplicar el refrán que todo lo que pasa conviene, nada que ver con la realidad.
El 14 de abril no tengo dudas de que será una jornada excepcional, y que el presidente Chávez podrá descansar en paz viendo a su pueblo responder a su clamor de dar continuidad de la obra iniciada, pues en el pueblo hay muchos Chávez.
Cada día, en las trasmisiones de televisión hubo y hay un detalle, en alguna crónica o reporte periodístico, que nos descubre una nueva faceta de esa personalidad multifacética.
Imposible no derramar una lágrima cuando su hija María Gabriela le dio el último adiós en la capilla ardiente antes de su traslado al museo militar: …”qué difícil se me puso la vida sin ti”…”Tu alma es tan infinitamente inmensa que ese cuerpo te quedó pequeño y sencillamente tuviste que volar y ser libre”… “seguirás vibrando en tu pueblo para siempre”…”vuela libre gigante, vuela alto y sopla fuerte”…
Claro que duele mucho su partida, pero está el compromiso eterno de cuidar la patria que él forjó y en cada venezolano, en cada latinoamericana está la llamarada que se llama Hugo Chávez.
