Archivo por meses: Noviembre 2012

Un mes después de Sandy

Olga Thaureaux Puertas


Ha transcurrido un mes desde que Sandy escogiera la zona de Mar Verde, en la provincia de Santiago de Cuba, para penetrar al territorio cubano.

Ya les conté que fue indescriptible esa madrugada, pero de allá a la fecha, han ocurrido otras muchas cosas, esta vez buenas, que nos animan a seguir mirando al futuro y trabajar muy duro para recuperar la imagen de la ciudad que teníamos antes del 24 de octubre de 2012.

Muchas familias santiagueras ya tienen sus techos y otros materiales en la mano, para reconstruir los hogares, otros, poco a poco los podrán ir adquiriendo, porque aunque hay una realizad que no se puede soslayar: unas 150 mil casas dañadas, la máxima dirección de la Revolución ha reiterado que nadie quedará desamparado.

Indudablemente que hay unos en mejores condiciones que otros, pero paso a paso, seguiremos adelante.

Con la recuperación de las viviendas, marchan otras cosas: la jardinería de la Avenida de los Desfiles, en la entrada de la ciudad, fue restituida este viernes por los trabajadores de Servicios Comunales; la mayoría de los museos, casas de cultura, salas de conciertos, galerías y otras sedes que fueron perjudicadas, prestan servicios.

Las diferentes enseñanzas, acogen a sus alumnos, unas en sus sedes habituales, otras en locales adoptados, pero con un claustro de maestros y profesores, dispuesto a darlo todo, para recuperar las horas lectivas que se afectaron.

Los lumínicos retornan, el alumbrado público de la Avenida de Las Américas, volvió a ser el de antes, las áreas de deportes, se comenzaron a colmar de público. Poco a poco, nos vamos recuperando.

“Le debemos la vida a José Amed”

OLGA THAUREAUX PUERTAS


La palabra solidaridad en estos días de recuperación tras el paso de “Sandy”, puede parecer una reiteración, mas cuando se trata de destacar valores humanos no hay redundancias.

La tarde noche del 24 de octubre el joven palmero de 21 años, José Amed Corría Cruzata, dijo a su mamá que no dormiría en su casa, muy segura por ser de placa, y que iría hacia donde viven sus primas, pues allí podían necesitar de su ayuda ante el inminente paso del ciclón Sandy, ya que eran construcciones de madera y zinc o concreto y fibro.

Fue así que decidió irse para la casa de su prima Yamila González, de mampostería, con techo de fibro, donde también me lo encontré el día de la visita.

Muy tímido y de pocas palabras, me cuenta que cuando empezaron a batir las primeras ráfagas de viento y se escucharon las voces de los vecinos de al lado pidiendo auxilio, porque ya el viento había tumbado todo el corredor y amenazaba con seguir destruyendo, como lo hizo, no lo pensó dos veces y salió hacia la casa de Roberto Trujillo, de 91 años, y sacó en los brazos a su esposa, Enma Dora, de 83 años y la puso a salvo.

Inmediatamente regresó por Roberto, quien me confiesa que: “Yamila nos brindó su casa desde temprano, pero como no vimos peligro y todo estaba quieto, nos acostamos, pero si no fuera por este héroe, creo que no hacemos el cuento. Después de cargar a mi esposa, a mí me llevó de la mano, creo que en el aire, no sé si yo ponía los pies en el piso. Cuando íbamos a entrar a la casa de Yamila el viento nos empujaba hacia atrás, pero su fortaleza de joven venció…Todavía estoy emocionado, este muchacho nos salvó la vida, es un héroe de estos tiempos”, dijo mientras nos mostraba cómo quedó su casa.

Esa noche, a solo unos metros, en una amplia vivienda de madera, también estaba Graciela Lago, con su familia, quien hoy agradece el gesto de José Amed, los hermanos José Carlos y Arnulfo Haidar, y otros, pues en medio del ciclón, desafiando el peligro, sacaron a su madre de 79 años, porque los árboles ya habían derribado el corredor y no daban paso. “Hoy estoy más calmada -dice- y agradezco a todos tanta solidaridad y humanismo… en especial a Yamila por protegernos en su casa”.

Muchos vecinos del reparto Dos Ríos advierten nuestra visita y se suman al diálogo, todos quieren contar sus experiencias, mas coinciden y agradecen a Yamila por acogerlos.

Yamila González, dice que en su casa tenía a 35 personas, era la más segura del barrio, pero en un momento sintió miedo, pues su techo es de fibro, y temió que no aguantara los fuertes embates del viento, y “ella podría ser responsable de la suerte de todas esas personas que estaban en su casa”.

Pero este noble gesto tuvo la recompensa de la naturaleza, su casa resistió, y allí amanecieron todos. Pasados 13 días, todavía acoge a tres adultos y una menor, pues su morada no tiene condiciones.
Juntos han reconstruido lo que han podido, juntos apartaron árboles, cargaron los techos que pudieron recuperar… y juntos volverán a darle a su barrio el matiz que tenía.

Es mediodía, me despido de ellos, en sus caras, a pesar de los daños personales, advierto optimismo y sobre todo, satisfacción porque están vivos, empezando por la anciana Enma Dora, que ya reclamaba su almuerzo, no sin antes aceptar tirarse una foto con “el joven que la salvó”.

Una visita que se agradece

La vida esta llena de detalles. Ayer en la tarde, en medio de la vorágine de un periódico diario, muy ansiado por sus realizadores y los santiagueros, pero que esta vez llegó por los efectos de Sandy a su paso por Santiago de Cuba, me fue anunciada la llegada, de manera sorpresiva, a la recepción de Sierra Maestra, del embajador de Venezuela en Cuba.

Confieso que al principio pensé que era una broma de mis compañeros, para ayudar a romper las tensiones del día, acudí de inmediato. Cuál no fue mi sorpresa, el ver allí, solo, sin nada de protocolos ni anuncios previos, a Edgardo Antonio Ramírez, quien hizo en alto en su cuarta visita a Santiago de Cuba, en ocasión de la llegada del buque de la armada venezolana con ayuda para los damnificados, para trasmitirnos una felicitación por el aniversario 55 de Sierra Maestra.

Traía en sus manos dos afiches: Uno de Fidel y Chávez la primera vez que se encontraron, en el año 1994, y el otro del Libertador Simón Bolívar, luego de la reconstrucción de su rostro, presentes muy valiosos, que pasarán a formar parte de nuestro patrimonio en la Sala de Historia.

El colectivo reciprocó el gesto con el otorgamiento de la Placa Conmemorativa 55 aniversario del periódico Sierra Maestra, la cual se otorga a instituciones y personalidades del territorio, pero que en esta ocasión era una razón más que justificada.

El diálogo transcurrió muy ameno e informal. En más de una ocasión hubo intento de despedida, pero estuvimos de pie en el departamento de Información, intercambiando anécdotas; los temas rondaron desde la historia de Venezuela y Cuba, las relaciones entre ambos países, sus experiencias como futbolista, los recorridos realizados por la provincia en visitas anteriores, la aspiración de subir cinco veces la Loma de la Cruz en la hermana provincia de Holguín, deseo que piensa materializar cuando se realice el Coloquio por los Cinco; sus preferencias deportivas en Cuba, entre otros.

Fue muy grato, en medio de todo lo que hemos vivido y de las largas jornadas de trabajo para llevarle la información diaria a los santiagueros, por la falta de electricidad, recibir a un hermano, que prometió repetir la visita con más tiempo y compartir juntos la aspiración de ir hasta el municipio de Guamá, y visitar una escuela que por su nombre, hermana a esa zona del litoral santiaguero, con los venezolanos.