Olga Thaureaux Puertas
Vi la noche del martes un material que transmitió el Noticiero Nacional de Televisión, donde se narraba la historia de un célebre personaje de la disidencia cubana llamada Martha Beatriz Roque, quien supuestamente llevaba una semana en huelga de hambre.
Para sus seguidores desde la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, o los de dentro de Cuba, como Yoani Sánchez, esta señora estaba en su casa “tan frágil como una niña pequeña” y que le sorprendía su claridad, la manera categórica con que le explicó por qué se negaba a probar alimentos”.
Pero Yoani no “supo” explicar en su escrito lo que sí vimos los cubanos: Una Martha Beatriz que le daba dinero a su vecino de al lado y este por la ventana le hacía llegar los alimentos: cárnicos, vegetales y viandas.
No sé cómo dice Martha Beatriz que la misión fue cumplida, pues pena debería darle de hacer ese show, respaldado por el dinero que le envían desde los Estados Unidos.
Dice Yoani Sánchez que en Cuba “los intestinos vacíos se erigen como un método de exigencia y rebeldía”, yo la exhorto a que rectifique: los intestinos y los bolsillos llenos se erigen como símbolo del descrédito.
