Archivo por meses: Septiembre 2012

Un símbolo del descrédito

Olga Thaureaux Puertas

Vi la noche del martes un material que transmitió el Noticiero Nacional de Televisión, donde se narraba la historia de un célebre personaje de la disidencia cubana llamada Martha Beatriz Roque, quien supuestamente llevaba una semana en huelga de hambre.

Para sus seguidores desde la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, o los de dentro de Cuba, como Yoani Sánchez, esta señora estaba en su casa “tan frágil como una niña pequeña” y que le sorprendía su claridad, la manera categórica con que le explicó por qué se negaba a probar alimentos”.

Pero Yoani no “supo” explicar en su escrito lo que sí vimos los cubanos: Una Martha Beatriz que le daba dinero a su vecino de al lado y este por la ventana le hacía llegar los alimentos: cárnicos, vegetales y viandas.

No sé cómo dice Martha Beatriz que la misión fue cumplida, pues pena debería darle de hacer ese show, respaldado por el dinero que le envían desde los Estados Unidos.

Dice Yoani Sánchez que en Cuba “los intestinos vacíos se erigen como un método de exigencia y rebeldía”, yo la exhorto a que rectifique: los intestinos y los bolsillos llenos se erigen como símbolo del descrédito.

Preámbulo de una fiesta cederista

Olga Thaureaux Puertas

En esta mañana de domingo, desperté con el ruido de los machetes de los vecinos del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) de al lado, ellos estaban chapeando las áreas aledañas al edificio. El cambio de la imagen era notorio. El entusiasmo era contagioso.

Lo que les contaré fue algo inesperado, espontáneo. Cerca de las 11 de la mañana bajé con una escoba a barrer el frente de la escalera, allí estaban jugando cuatro o cinco niños, se embullaron y buscaron las herramientas de sus padres, empezamos un poco en juego un poco en serio, entre ellos había competencia de quién se cansaba más rápido.

Cerca del mediodía ya se había sumado una buena tropa, unos seis hombres con machetes, otras mujeres con escobas, azadones, rastrillos y sacos. Fue una gran jornada de limpieza y embellecimiento, todo sin anunciar, sin citar a un solo vecino.

Se sumaron varios pomos de agua fría para atenuar la sed provocada por el intenso sol del mediodía, el café de Doris, los cuentos de Ale, las travesuras de uno que otro niño, y también Marcos, que por edad no podía hacer mucho, bajó su maquinita de dar filo a los machetes y se sintió super útil.

Así transcurrió esta jornada dominical muy atípica, el mejor preámbulo para la noche del 27 de septiembre, momento en que esperaremos el 28, cumpleaños de la mayor organización de masas de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución.

Descanse en paz, Juventino

Olga Thaureaux Puertas

Los Malagones
Hace cinco meses escribí el post Historia viva, donde contaba que tuve el privilegio de conocer y compartir con Juanito, Cruz, Juventino e Hilario, protagonistas de una etapa memorable de la Revolución cubana.

Nada más y nada menos que cuatro de Los Malagones, aquellos pinareños que apelando al segundo apellido del jefe del grupo, Leandro Rodríguez Malagón, se organizaron en las primeras patrullas campesinas cubanas para combatir a prófugos de la justicia.

Lamentablemente el pasado día 12 dejó de existir uno de ellos: Juventino Torres Véliz. Inevitable olvidar aquellas jornadas de abril en la capital cubana cuando coincidimos en el hotel; ellos para participar en las actividades por el Día del Miliciano y yo para recibir, a nombre del periódico Sierra Maestra, la Réplica del machete mambí del Generalísimo Máximo Gómez.

Allí estaban, jaraneros, campechanos, combativos y muy cubanos, quienes trascienden en la historia por su valentía y dedicación a una causa justa.

Fueron muchas las evocaciones en un día tan especial como el 16 de abril, cuando participaban como invitados en el acto de ascenso a milicianos en la fortaleza de La Cabaña, en la capital cubana. Por ejemplo, nunca olvidan aquel 18 de octubre de 1959 cuando ubicaron al ex cabo Luís Lara y sus secuaces, autores de diversos asesinatos.

Cuentan que por cuestiones de mal tiempo no pudieron comunicarse con los integrantes del Ejército Rebelde y decidieron actuar con inteligencia. Fue entonces cuando Cruz Camacho, gritó: “Ríndete cabo Lara, estás rodeado y no puedes escapar”. Y para confundirlos mucho más se le ocurrió citar a un capitán imaginario y decir: “Capitán, no perdamos tiempo, aplique la Thompson y arrase con todo”. Recuerdan que ante esa exclamación Lara, salió y detrás el resto de los bandidos.

Tampoco pueden olvidar cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro, en acto público, los reconoció por su valentía y empeño.

Imposible ignorar tanta hazaña, como imposible olvidar a los que ya no están físicamente. Por eso Juan Paz Camacho, Hilario Fernández Martínez y Cruz Camacho Ríos, acompañaron a Juventino, junto al pueblo, hasta el memorial, para descansar en paz, junto al resto de Los Malagones.

Entre añoranzas y esperanzas

Olga Thaureaux Puertas

Era 12 de septiembre de 1998, detienen en Estados Unidos a Fernando, Antonio, René, Gerardo y Ramón. Se les acusa y juzga como terroristas; sin embargo, su función era alertar sobre acciones de grupos contrarrevolucionarios sobre Cuba, que sí amenazaban la seguridad nacional.

Han pasado14 largos años cargados de momentos muy duros: juicios amañados, condenas injustas, castigos en el hueco, prohibiciones inhumanas como negarles a las esposas de Gerardo y René visitarlos en prisión; oídos sordos a las disímiles solicitudes de los abogados defensores, libertad supervisada por tres años para René, después de cumplir su injusta condena…, en fin, injusticias multiplicadas por más injusticias. Por qué, pues sencillamente porque son cubanos, cubanos de esa isla que está muy cerca del territorio norteamericano, pero que no se ha dejado aplastar por el imperio poderoso y brutal.

Sueños familiares truncos como los de cualquier pareja que se ama, tienen Gerardo y Adriana; Fernando y Rosa Aurora, pero la injustica cometida hacia ellos no les ha permitido ni siquiera eso.

Lo admirable de esta triste, pero muy real historia, es la estoicidad de estos cubanos que nunca han perdido el ánimo, el espíritu rebelde; que desde sus celdas pintan, hacen poemas, viven intensamente y hasta nos animan con su entereza y sentimientos más puros.

Con esa añoranza y eterna esperanza en que la justicia debe abrirse paso, viven ellos, sus familias y millones de cubanos y no cubanos que día a día clamamos por su regreso a la Patria.

Las emociones de los 55 años de mi periódico

Olga Thaureaux Puertas

Esta semana, Indira, una joven periodista de mi medio de prensa, preparaba un trabajo periodístico por los 55 años de Sierra Maestra, que celebraremos el 7 de septiembre, aunque durante todo este mes habrá actividades de todo tipo.

Ante la primera pregunta que me hizo sobre el significado de Sierra Maestra para mí, respiré, tomé unos segundos y le dije: Una escuela en mi formación profesional y laboral, pues aquí me inicié cuando salí de la Universidad de Oriente, aquí comencé a gatear en esta bella y cautivadora profesión. Desarrollé el concepto de la disciplina laboral, de la puntualidad, la responsabilidad individual y colectiva.

En el decano de los periódicos cubanos he aprendido el valor de las relaciones humanas, el respeto a los criterios de otros, aún cuando no coincida del todo con ellos.

Siento orgullo, medito que es un privilegio, de esos 55 años, 24 haberlos vivido intensamente en este colectivo, compartiendo con varias generaciones de profesionales, aprendiendo de todos, celebrando los buenos momentos y compartiendo también los malos, siempre con una mano amiga al lado.

Cuando Indira me hizo la segunda pregunta: Qué harás cuando te vayas de Sierra Maestra? Sin pensarlo dos veces le dije, yo no me voy a ir nunca de Sierra Maestra, así que no te puedo responder…

Sí, y es que resulta difícil pensar en el cambio cuando nos hemos compenetrado de tal manera. Entonces en una ocasión como esta solo doy gracias a mi colectivo de trabajo por ser como es, con todos sus matices; y yo me siento feliz por formar parte de ellos. Felicidades a todos.