Olga Thaureaux Puertas
El periodista no descansa, nos decía el profesor Vicente Guash en la Universidad de Oriente, y es cierto. Por eso no puedo permitirme demorar un minuto más en llegar hasta mi blog.
Lo cierto es que estoy de vacaciones, y han sido variadas, sin dejar de incluir las “cositas” que planificamos hacer en la casa y que casi se agota el tiempo y no terminamos.
Estuve al tanto, aunque distante unos cuantos kilómetros, de la excelente jornada de homenaje a Frank País y a los Mártires de la Revolución en Santiago de Cuba; las ofrendas en el Callejón del Muro; la peregrinación, a la cual casi nunca dejo de asistir; la visita de Raúl Castro, su presencia en el acto en el cementerio Santa Ifigenia; el mensaje a los santiagueros, el cual recibí como si estuviera frente a él…
Sentí, además, el privilegio de pertenecer a un colectivo que transmitió minuto a minuto, desde la página web www.sierramaestra.cu, en su versión en Español e Inglés esa memorable jornada. Allí en la provincia de Granma, recibí esa percepción de muchos, lo cual multiplicó mi satisfacción.
Como buena cubana, tampoco podía ni he podido abstraerme de los juegos olímpicos de Londres, del seguimiento a la delegación cubana, de las medallas en pronóstico y de las que no estaban y han llegado con esfuerzo y dignidad. Memorable el día de las dos de oro, en tiro y yudo. Era indescriptible. Muchos demoraban el baño en la piscina por estar frente a la TV. Eso es lindo y expresa muchas cosas que se lleven dentro del corazón.
Desde las redes sociales Facebook y Twitter me uní a los que mostraban el orgullo de ser cubanos, de ser latinos, de los resultados de esta pequeña isla al lado de los grandes.
Entonces, aquí estoy, junto a mi página, a mi PC, y junto a Cuba, en esta bella profesión que no nos permite descansar del todo, por ese bichito que llevamos dentro, que después que nos pica una vez, ya saben…
