Olga Thaureaux Puertas
El final de la obra Abracadabra, de la compañía infantil cubana La Colmenita, es muy impresionante. Con esa naturalidad y frescura que caracteriza a los niños, ellos exponen cómo pueden llegar hasta las cárceles donde se encuentran los cinco para liberarlos.
Muchas son las expresiones impactantes, la que más me caló fue la de Federico, creo que uno de los actores más pequeños, quien sugiere viajar a los Estados Unidos y hablar con los niños norteamericanos, con la seguridad de que cuando le miren a los ojos y al corazón sabrán que lo hacemos por amor.
Hoy, cuando tengo ante mí el documental de Roberto Chile, Esencias La Colmenita en Estados Unidos, retransmitido por la TV cubana en el espacio de la Mesa Redonda, vuelvo a pensar en las esencias de la vida.
Este grupo de niños, dirigido por Carlos Alberto Cremata, cumplió una parte de su objetivo, viajó a los Estados Unidos y trasmitieron al pueblo norteamericano un verdadero canto de amor y esperanza para que se conozca quiénes son realmente los cinco y cómo piensan los niños cubanos.
Reacciones admirables como la fusión de los alumnos de la escuela La Esperanza, fundamentalmente de niños latinos, con los de La Colmenita. Por momentos no hubo línea divisoria entre público y espectadores. Qué decir de las llamadas telefónicas de Gerardo, interesándose por la salud de los niños, las impresiones del viaje, y como si fuera poco, él, a nombre de los otros hermanos, “darle las gracias al pueblo cubano por el apoyo para poder resistir todos estos años de injusticia”. ¡Cuánta entereza!
Esos niños fueron portadores de un mensaje de paz y amor y eso mismo trajeron a la patria. Pues a pocas horas del regreso, completaron las emociones con un encuentro con René, quien ya cumplió su sentencia, pero se le impide regresar a Cuba por encontrarse en libertad supervisada. Allí, en vivo, sin maquillaje ni trajes, actuaron para él, descubriendo las esencias del corazón de un héroe que no teme reconocer que lloró ante ellos, pero nunca ante el enemigo.
Hubo emoción, mucha emoción, solidaridad y amor hacia una obra hecha con tanto amor y por amor. Muchas son las generaciones que recordarán por siempre las esencias de Abracadabra.




