Archivo por meses: Noviembre 2011

Santiago de Cuba se levantó nuevamente

Olga Thaureaux Puertas

Levantamiento Armado de la Ciudad de Santiago de CubaLa ciudad de Santiago de Cuba se levantó nuevamente esta mañana, como hace 55 años. Esta vez era otro el propósito, recordar una histórica fecha, un noble gesto protagonizado por un grupo de valerosos jóvenes que tenía como propósito apoyar el desembarco del yate Granma e iniciar así una nueva etapa en la lucha revolucionaria.

Lamentable no coincidieron, pero  cada 30 de Noviembre, en el actual Museo de la Lucha Clandestina y en la sede de la Aduana, se reúnen combatientes, pioneros y pueblo en general para reeditar este hecho, que quedó marcado para siempre en la historia de Cuba. Día en que por primera vez se vistió el uniforme verde olivo.

Cuando pionera muchas fueron las veces que el amanecer me sorprendió participando en los asaltos simbólicos. Hoy, lo observo desde otro ángulo, como periodistas y como santiaguera.

Momento de recordación especial a Frank  País, a Arturo Duque de Estrada, Vilma Espín y otros muchos, además de  Pepito Tey, Tony Alomá  y Otto Parellada, quienes lamentablemente perdieron la vida en la acción.

Las ofrendas florales se multiplican en esta mañana en el Callejón del Muro, en la Placita de los Mártires, en  René Ramos, en la Colina de Frank País, en el cementerio Santa Ifigenia, como digna recordación a quienes no dudaron en morir por la Patria.

Aquí están  por estos días muchos de los protagonistas de esta gesta, con mucha juventud acumulada, satisfechos de su obra y de su continuidad.

Desafíos de una mañana de domingo

Olga Thaureaux Puertas

Un millón de latas de café

Un millón de latas de café

El día prometía ser diferente. Para muchos era la primera vez que recogeríamos café.
De hecho esta nueva aventura implicaba desafiar la madrugada dominical para llegar al punto de concentración y salir hacia una zona cafetalera del municipio de San Luis, en la provincia de Santiago de Cuba, muy montañosa, y que desde hace unos cuantos años, más de 15 no visitaba.

Al llegar al batey del central Paquito Rosales, ya estaban los ómnibus adecuados que nos conducirían por las empinadas montañas, con grandes curvas y una abundante niebla. En la primera guagua iban los combatientes de la Revolución cubana, retando la juventud acumulada y en la segunda, los periodistas.

Al iniciar la marcha, nuestra guagua no quiso acompañarnos, el primer obstáculo fue insertarnos en un alto camión de montaña y seguir hacia el objetivo. Los brazos multiplicados de cada compañero o compañera nos sirvieron de sostén por más de una hora y 30 minutos de ascenso.

Recuerdo que en un momento no quise mirar cuánto le faltaba a la gran elevación que el excelente chofer del camión devoraba con paciencia. Rememoro mis inicios en el periodismo, cuando acompañada de Miguel y Pepito, chofer y fotógrafo, tenía la tarea de mi jefe de información de reflejar el desarrollo social de La Caoba y les propuse bajarme del jeep y montarme en un caballo, por temor al abrupto camino.

Ahora era diferente, el camino era transitable, pero mi temor era el mismo. Al fin llegamos. Todo muy organizado. Un desayuno campestre y las pilas cargadas para ir al campo. Canasta y morral a la cintura, indicaban que había llegado la hora.

Iniciamos la recogida, entre jaranas, cuentos y conversaciones, transcurrieron las horas rodeados de matas cargadas de hermosos granos rojos; a lo lejos se escuchaba la música y la animación que nos instaban a ser productivos para llegar a la ansiada meta: acopiar el millón de latas de café.

Momento en que se cuantifican las latas

Momento en que se cuantifican las latas

Cerca del mediodía se cumplió el objetivo. Sacos al hombro salíamos del campo como hormiguitas laboriosas, pero contentos por el aporte realizado. Se cuantificaba la cosecha, el saco identificado con el millón de latas estaba listo, las canastas se levantaron como única señal de un triunfo de miles de manos de todas las edades.

Después del almuerzo campestre, se inició el regreso. De nuevo al camión, ahora de pie, cansados, con el sol encima de nosotros y una abundante nube de polvo que nos impedía mirar mucho más allá de nosotros. Pero ahí estábamos, prestos a usar una que otra jarana, a reírnos de alguna postura indebida de los viajeros y anhelando que transcurrieran los minutos para llegar al lugar donde nos esperaban las cómodas guaguas.

Una vez en ellas, ya no se hablaba, fue como si todos necesitáramos esos breves minutos de allí a la ciudad de Santiago de Cuba, para cargar las pilas. Sí porque al llegar decidimos refrescar con un sabroso helado en el copelia La Arboleda, sin importarnos nuestra “bella imagen”, muy contrastante con los que allí estaban.

Como para estimularnos alguien dijo, “no debemos tener pena, estábamos en el millón de latas de café” ¿?.

Es cierto, valió la pena el desafío, valió la pena padecer los dolores corporales del día siguiente: Nalena con sus visibles golpes; Sailín, con el fuerte ataque de migraña; Leyden, sin poder recordar el porqué del dolor de sus brazos; Jose sin saber en qué parte del cafetal quedaron sus gafas de sol, y yo, con una contracción muscular que me impedía los movimientos…, pero lo más importante es sabernos útiles y protagonistas de un momento importante.
Sin dudas, para la próxima vez, estaremos mejor preparados.

Mi Santiago

Olga Thaureaux Puertas

Romper la rutina de una semana de trabajo, siempre es bueno,  y si se hace en familia y por las calles de mi ciudad, Santiago de Cuba, el placer es mayor.

Este sábado recorrimos la calle Enramadas, con sus ofertas sabatinas de macho asado, comida criolla, fiambres y sobre todo, una tranquilidad y armonía que invitaban a sentarse en cualquiera de los parques a disfrutar, también, de la agradable temperatura de estos días, muy alejadas del calor habitual.

En la Plaza de Marte el bullicio era mayor, los niños invadieron el espacio montando bicicletas, coches tirados por chivos, máquinas de pedales y equipos producto de la inventiva popular que permiten a los pequeños disfrutar a sus anchas.

Muy cerca de allí, desde la Avenida Garzón, hasta Ferreiro, se podía disfrutar de las disímiles opciones de las Noches Santiagueras, esta vez con un condimento adicional, una feria de productos ociosos y alimenticios a un lado, y del otro las habituales ofertas gastronómicas y culturales.

Lo visto no era nada nuevo, sin embargo, aprecié  muchos turistas captando las imágenes para nosotros cotidianas, pero muy admiradas en estos tiempos tan  convulsos en todo el mundo, y donde la tranquilidad ciudadana no abunda.

Como vista hace fe, les dejo con algunas imágenes.

bulevar santiaguero Muy cerca de las noches santiagueras

Calle Enramadas

Voces que no se quieren escuchar

Olga Thaureaux Puertas

Miles de voces de varios países se unen en Cuba, específicamente en la ciudad de Holguín,  para exigir la liberación de los cuatro cubanos presos injustamente en Estados Unidos, y el retorno de René González, quien fue liberado, pero lo mantienen allí bajo “libertad supervisada”.

Esa noticia, lamentablemente, no es de interés para los editores de El Nuevo Herald. Entre los titulares referentes a Cuba están: El candidato Herman Cain cree que EEUU debería aumentar la presión sobre Cuba; Revista católica pide cambios profundos en el Partido Comunista de Cuba; Detienen a nuevo barco con balseros cubanos en las Caimanes.

Claro, no puede ser de su interés. Al parecer no quieren escuchar ni que los lectores de esa publicación sepan que esta oportunidad es también para hacer un llamado a concentrar las fuerzas en el caso de Gerardo Hernández, con el fin de que se le conceda el recurso de Habeas Corpus y le retiren las dos condenas de cadena perpetua impuestas en el juicio.

Tampoco les conviene que se sepa que se continuará acusando a Posada Carriles como un terrorista confeso que camina libremente por las calles de Estados Unidos con muchas, pero muchas muertes sobre sus hombros.

Es realmente injusto que se quiera seguir silenciando la verdad sobre el caso de los cinco, es por eso que encuentros como estos, aunque tiene su sede en Holguín, se multiplican desde las sedes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en cada provincia con diferentes actividades de solidaridad.

Es imposible mantener una verdad oculta por mucho tiempo, es así que miles de voces desde Cuba, multiplicadas en diferentes latitudes, seguirán exigiendo JUSTICIA y el fin del  terrorismo. Mi voz,  con la fuerza máxima de mi corazón, está en la provincia de Holguín.

Inconformidad de una electora

La frialdad de las  últimas noches santiagueras no impidió que iniciáramos el encuentro del delegado de la circunscripción a la que pertenezco, con los electores de dos edificios.

En ese intercambio, como todos los que incluye el proceso de rendición de cuenta, se hace un informe de la labor realizada a partir de los planteamientos anteriores de los vecinos y luego se produce el intercambio.

Esta vez no estuvimos del todo satisfechos, muchos de los planteamientos de la reunión anterior, o al menos los de más peso, se mantienen sin solución. Estuvo clara la gestión del delegado y los trámites realizados con los representantes de los organismos responsables de mejorar el alumbrado público, iniciar la impermeabilización y restauración de los edificios, así como reparar los viales de la comunidad.

Hubo criterios divergentes, pero se coincidió en que no es correcto llegar a este momento con tantas soluciones pendientes. Estuvo claro un concepto: lo que podemos resolver nosotros, los vecinos, no debe esperar, para eso no hace falta planes, recursos ni fuerza de trabajo extra.

A sabiendas de las limitaciones, advertí inconformidad en los vecinos por la falta de seriedad de los organismos cuestionados, los cuales, por demás, no asistieron. Espero que esta imagen, no habitual en mi reunión de rendición de cuentas, se borre por completo con la acción efectiva de las empresas emplazadas. Al menos, 48 horas después, ya se concluyó un trabajo que se había iniciado hace dos semanas y no se había terminado.

Este excelente ejercicio de democracia de la sociedad cubana, no debe empañarse por mecanismos enrevesados o individuos que no siempre hacen lo que deben hacer. Confío en que el próximo proceso de rendición de cuentas sea diferente a este.