Olga Thaureaux Puertas
Este jueves fui sorprendida con una triste noticia. El presidente venezolano Hugo Chávez, en un excelente acto de amor y humanismo, transmitía a su pueblo y al mundo un mensaje desde La Habana: se había sometido a dos intervenciones quirúrgicas que acompañadas de varios estudios clínicos confirmaban la existencia de un tumor con células cancerígenas.
Esas dos últimas palabras retumbaron en mis oídos, busqué apoyo visual en quienes me acompañaban en la sala de casa y un gesto me lo confirmó.
Muchas cosas pudiera describir de ese momento, sin embargo, admiro su valentía, su sinceridad, sus deseos de vivir para seguir llevando adelante su revolución y los proyectos del ALBA, que ya son de todos, en fin, para mi, un momento sin igual.
Desde ese día pienso mucho en él. Muchas son las muestras de respeto y solidaridad desde diferentes partes del mundo, no solo de Latinoamérica, y creo que una persona como Chávez, que tanto ha hecho por los humildes, que tanto tiene por hacer, tiene derecho a que la vida le siga dando oportunidades por muchos y muchos años más.
No escucho ni quiero escuchar, a los que se aprovechan de su situación de salud para opacar su imagen y su obra, sólo pido que esas almas malignas, sin ellos mismos saberlo, se sumen a los que hacemos voto por su recuperación.
Parafraseando a Bolívar, sí creo que “esperamos mucho del tiempo” y como buen estratega, sabrá tener paciencia, ser obediente y cumplir con las indicaciones médicas para “seguir juntos escalando nuevas cumbres”, porque con seguridad este obstáculo de la vida, también será vencido.
Una declaración brillante y valiente: Reflexión de Fidel Castro
