Olga Thaureaux Puertas
Orgullo de ser cubana y orgullo de compatriotas como Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, dos agentes de la Seguridad del Estado infiltrados dentro de la llamada “disidencia”, es lo que sentí, al ver el programa televisivo Las Razones de Cuba, en su capítulo Peones del imperio, difundió este sábado.
Por espacio de 50 minutos, las declaraciones de Serpa y Rodríguez desenmascaran verdades de la disidencia.
Confesiones personales como la del contrarrevolucionario Ricardo Bofil Pajés cuando dice que su objetivo es “vivir de esto sin grandes pretensiones”; o la de Laura Pollán, de las Damas de Blanco, repartiendo obsequios recibidos de manos de la contrarrevolucionaria Martha Beatriz y esta de la Fundación Rescate Jurídico; o llamadas telefónicas entre contrarrevolucionarios donde se dice que si no se reúnen en Pinar del Río, entonces no habrá Visa, son algunos de los elementos mostrados en el material televisivo y que hablan por sí solos.
“Ellos tienen que jugar el juego hasta que nos convenga”, “si no haces cosas en contra de la Revolución, no te vas de Cuba”, estas frases demuestran que muchos de los que se integran a estos grupos son personas con aspiraciones migratorias y son manipuladas como marionetas.
Los grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba no quieren reconocer que son movidos como piezas del ajedrez, por los intereses del imperio.
