Olga Thaureaux Puertas
Con inquietud esperé la llegada de este martes 15 de febrero, pues se reanudaba la sesión del juicio al connotado terrorista Luis Posada Carriles, aunque el gobierno de Estados Unidos solo lo está juzgando por mentir a las autoridades de inmigración.
Cuál no fue mi sorpresa al leer en los cables que la jueza Kathleen Cardone postergó el caso hasta el próximo martes 22 de febrero, a las 8:30 de la mañana. Las razones? Pues nada más y nada menos que “deliberar con calma” sobre la petición realizada por el abogado de la defensa en relación con la desestimación de los cargos contra Posada que tienen que ver con las bombas que estallaron en La Habana en 1997.
Pero valorando con detenimiento, todo eso es parte del espectáculo, pues como se ha explicado, si la jueza desestima esos cargos, los testigos cubanos no testificarían y entonces volvemos al punto inicial, estarían “descubriendo” si Posada mintió o no a las autoridades de inmigración.
No dudo que será así. El destino de un hombre que ha sido acusado ante el mundo como el responsable de disímiles actividades terroristas contra Cuba y América Latina, está en las manos de la jueza Kathleen Cardone, que ya sabemos del pie que cojea.
Entonces? Sigo en espera del siguiente acto de este show que nunca acaba, pero que cuando llegue a su fin dejará a un terrorista paseando por las calles de Miami o de cualquier otro lugar de Estados Unidos, bañado con las aguas de la impunidad.
