Archivo por meses: Octubre 2010

Cuánto más, presidente Obama

Olga Thaureaux Puertas

Este martes 26 en la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas se someterá a consideración de los presentes el informe que  condena el bloqueo que por más de 50 años afecta a Cuba.

Por décima novena ocasión, y con el tema: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, una vez más se mostrará al mundo, cuánto daño nos ha hecho y nos hace ese injusto bloqueo.

Según cifras conservadoras, el bloqueo ha costado a Cuba 751 mil 363 millones de dólares, pero digo más, porque ahí no están cuantificadas las heridas en las familias que han perdido a un ser querido por no disponer, a tiempo, de un medicamento imprescindible, por solo poner un ejemplo.

Cada año sigo el proceso final de las votaciones. El pasado 187 países se pronunciaron contra la medida norteamericana, el cómputo más alto desde 1991, con solo tres en contra, Estados Unidos, Israel y Palau, y dos abstenciones, Islas Marshall y Micronesia.

Con seguridad este martes Cuba también saldrá victoriosa, pero aunque trato de ser optimista, no tengo la misma certeza de que Estados Unidos  reaccione diferente una vez que se conozca el resultado.

Ojalá en esta, en la décimo novena ocasión, se empiecen a dar pazos. Ojalá esta vez, la segunda en el mando del presidente Obama, él recuerde que un niño,  de la edad de sus hijas, puede estar necesitando de su “generosidad”.

Ojalá recuerde, que él, solo él, dispone de prerrogativas para iniciar un cambio con relación a Cuba.

¿Será que en este caso, como en tantos otros que merecen su respuesta, no le son suficientes los argumentos? ¿Cómo es posible desconocer el voto de 187 países en un organismo como la ONU? ¿Cómo es posible que por 18 veces se haya desconocido ese clamor de la ONU? ¿Cuánto más tendremos que esperar, presidente Obama?

Barbados sigue impune

Olga Thaureaux Puertas

Hay un crimen, multiplicado en 73 personas, que no ha sido saldado. ¿Por falta de elementos? No, no es caso. Pienso en la respuesta y la asocio con la falta de humanidad y exceso de cinismo…

Recuerdo ese día, los que me rodeaban mostraban su dolor y a la vez indignación. Fidel Castro habló para los cubanos y para el mundo, con profundo dolor, pues la mayor parte de los restos quedaron  en las profundidades del océano, “sin que la tragedia haya dejado a los familiares allegados ni aun el consuelo de sus cadáveres”. Solo los restos mortales de ocho cubanos pudieron ser recuperados.

Me permito en un día como hoy reproducir algunas ideas expresadas por Fidel Castro en el acto de despedida de duelo de las víctimas, efectuado en la Plaza de la Revolución el día 15 de octubre de 1976. No hay mejor manera, así lo considero, de recordar la fecha y exigir justicia.

¿A caso sabían Posada Carriles, Freddy Lugo y Hernán Ricardo que se trataba de “humildes trabajadores o estudiantes y deportistas que cumplían con modestia y dedicación las tareas asignadas por la patria”  No les importó, el odio ciego e injusto hacia Cuba no los dejó.

Por eso, en pleno vuelo el avión fue destruido por una carga explosiva a los pocos minutos de haber despegado del aeropuerto de Barbados. “Con heroísmo indescriptible., dice Fidel,  los bravos y expertos pilotos de la nave hicieron un supremo esfuerzo para hacerla regresar a tierra, pero el equipo, ardiendo y casi destruido, solo pudo permanecer en el aire unos minutos más”.

Un verdadero drama vivieron nuestros hermanos. Aún se conservan las últimas grabaciones. Esas palabras dirigidas a Felo confirman cómo deben haber sido aquellos últimos minutos.

Fidel dijo en aquella ocasión: ¡Nuestros atletas sacrificados en la flor de su vida y de sus facultades serán campeones eternos en nuestros corazones; sus medallas de oro no yacerán en el fondo del océano, se levantan ya como soles sin manchas y como símbolos en el firmamento de Cuba; no alcanzarán el honor de la olimpiada, pero han ascendido para siempre al hermoso olimpo de los mártires de la patria!

¡Una patria cada vez más revolucionaria, más digna, más socialista y más internacionalista  será el grandioso monumento que nuestro pueblo erija a su memoria y a la de todos los que han caído o hayan de caer por la Revolución!

No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!