Olga Thaureaux Puertas
La habitual pasividad de las primeras horas de la noche se rompe. El uniforme escolar y la pañoleta de pioneros que se quitaron hace pocas horas, vuelven a ser usados.
Muchos niños apuran a mamá para que termine la comida. Son las 8 de la noche. Rosalia, Darita, Jorgito, Alfredito, Abraham, Lázaro, Ernesto, y muchos otros niños del edificio están listos para la Guardia Pioneril: Homenaje de la más joven generación a la creación, hace 50 años, de los Comités de Defensa de la Revolución, este 28 de septiembre.
Soy testigo de la insistencia de la pequeña Salet, con solo 2 años, sin uniforme, pero con mucha energía, para que su mamá la deje participar con los demás. Su constancia da resultado. Ella también se incorporó al grupo.
Voces de Viva Fidel y otras consignas alegres y patrióticas, van invadiendo las calles, vienen de varias zonas y recorren todo el reparto donde vivo, aunque escenas como estas deben estar ocurriendo en todo el país hasta las 10 de la noche.
Muy emotivo resulta verlos. Es algo espontáneo, expresión de frescura, pero también de sentido de pertenencia, de apoyar y defender, como pioneros cubanos, su pedacito de tierra, su barrio. Todos unidos, en un Viva Cuba.
La noche rejuvenece, pareciera como si los relojes se detuvieran para no perder ni un instante de cada iniciativa.
