Archivo por días: 15 Septiembre 2010

¿Se acaban las gratuidades?

Olga Thaureaux Puertas

Se están acabando las gratuidades, escuché decir recientemente a una señora en una parada de ómnibus.

Confieso que he pensado mucho en todo lo que puede representar esta frase para mi generación, nacida con la Revolución cubana, y otras tantas que han vivido con esas gratuidades y no conocemos más allá.

La expresión coincidió con los días del inicio del curso escolar. Momento en que a cada educando, de cualquier enseñanza, se le entregan, de manera gratuita, libretas, libros de textos, cuadernos de trabajo, lápices para escribir y de colores, entre otros recursos que garantizan la calidad de su aprendizaje.

¿Cuánto les cuesta a los padres? nada. Solo 7 pesos mensuales, con derecho, además, a almuerzo, laboratorio de Computación, prácticas de deportes, de acuerdo con los intereses del niño y otras tantas cosas que para los cubanos son cotidianas.

Siempre he pensado que para Cuba, un país bloqueado, que ha vivido creciéndose ante los obstáculos que le ha costado vivir por haber hecho una Revolución, es realmente imposible mantener tantas gratuidades.

A jóvenes que estaban desvinculados del estudio y el trabajo, se les pagó un salario para que se incorporaran al estudio. Cierto es que ya veo en mi barrio a nuevos profesionales, incluso muchos cumpliendo con el deber sagrado del internacionalismo, que nacieron de ese grupo. Ya eso no es posible sostenerlo.

Pero, ¿por cuanto tiempo puede permanecer un país desembolsando dinero sin un respaldo material? Ese es el caso de Cuba. Y ha llegado el momento de rectificar.

Hay muchos servicios, como los de la salud pública, que a los cubanos no nos cuesta nada. Consultas de rutinas, examen de Rayos X, resonancia magnética, análisis de laboratorio, toma de la tensión arterial, un encuentro con el estomatólogo, o cualquier otro especialista, no nos cuesta nada. Como tampoco ninguno de los medicamentos que recibe un paciente en un centro hospitalario.

No creo que se estén acabando las gratuidades. Lo que sí es cierto es que en medio de esta crisis mundial, es justo comparar la economía del país donde vivimos con la economía familiar, y entonces encontraremos la explicación de por qué algunas gratuidades tienen que eliminarse. Es preciso hacerlo para poder mantener otras.

Sé que se avecinan momentos difíciles de comprender, pero confío en su justeza, y eso nos permitirá seguir hacia delante.