Archivo por meses: Septiembre 2010

La noche rejuvenece

Olga Thaureaux Puertas

La habitual pasividad de las primeras horas de la noche se rompe. El uniforme escolar y la pañoleta de pioneros que se quitaron hace pocas horas, vuelven a ser usados.

Muchos niños apuran a mamá para que termine la comida. Son las 8 de la noche. Rosalia, Darita, Jorgito, Alfredito, Abraham, Lázaro, Ernesto, y muchos otros niños del edificio están listos para la Guardia Pioneril: Homenaje de la más joven generación a la creación, hace 50 años,  de los Comités de Defensa de la Revolución, este 28 de septiembre.

Soy testigo de la insistencia de la pequeña Salet, con solo 2 años, sin uniforme, pero con mucha energía, para que su mamá la deje participar con los demás. Su constancia da resultado. Ella también se incorporó al grupo.

Voces de Viva Fidel y otras consignas alegres y patrióticas, van invadiendo las calles, vienen de varias zonas y recorren todo el reparto donde vivo, aunque escenas como estas deben estar ocurriendo en todo el país hasta las 10 de la noche.

Muy emotivo resulta verlos. Es algo espontáneo, expresión de frescura, pero también de sentido de pertenencia, de apoyar y defender, como pioneros cubanos, su pedacito de tierra, su barrio. Todos unidos, en un Viva Cuba.

La noche rejuvenece, pareciera como si los relojes se detuvieran para no perder ni un instante de cada iniciativa.

Concierto por la Paz al paso de un año

Olga Thaureaux Puertas

Han transcurrido 12 meses de aquel concierto inolvidable. Hace un año escribí que fue un privilegio esa jornada, y hoy lo reitero.

Sol radiante en la Plaza de la Revolución  José Martí, de la capital cubana, allí 1 150 000 cubanos, disfrutaron de la música y el corazón de artistas de la talla de Olga Tañón, Juanes, Miguel Bosé, Danny Rivera, el italiano Jovanotti, Cucú Diamante y Yerba Buena, Aute, y los del patio como Van Van, Silvio Rodríguez y otros, quienes brindaron su arte de manera gratuita para todos los que apostamos por la paz y la justicia en nuestra tierra.

Ese impresionante mar de pueblo vestido de color blanco, para reafirmar la pureza y la dignidad de los protagonistas y participantes, se multiplicó en cada casa cubana para cantar y vitorear canciones como nunca antes.

Un lugar especial en mi memoria tiene la entrada al escenario de la carismática y temperamental Olga Tañón. Ella multiplicó la temperatura con su contagioso ritmo. Artista y público desbordaron de emoción, por eso no fue casual que al retirarse del escenario le pidieran continuara brindando su arte y su corazón.

Frases como estas quedaron para la historia: “Te amaré arriesgando lo prohibido, con el corazón abierto”, “el derecho a la paz es el mejor derecho del hombre”, fue parte del texto cantado por Miguel Bosé en unas de las canciones. Parecía estar escrito para la ocasión.

“El sueño más hermoso de paz y amor que he podido experimentar después de mis hijos”, así expresó Juanes al salir al escenario y estar en contacto con los cubanos asistentes al concierto.

Fueron seis horas irrepetibles e inolvidables donde la música, como dijo Juanes, “viajó como el aire para llegar a todos los lugares” que abrieron sus fronteras y sus corazones, porque en esta ocasión se reunieron más de 1 millón de personas con el único propósito de enlazarse como hermanos en un canto a la paz.

La despedida, encargada a la inigualable orquesta cubana Van Van, parecía no tener fin,  improvisaciones con versos del poeta nacional José Martí, música de Repilado y otros estribillos invitaban a no cerrar las cortinas de este megaconcierto.

Ya transcurrió un año y aún lo recuerdo, digo más, lo recordaremos por siempre porque se cantó con el corazón y sentimiento a la Paz.


¿Se acaban las gratuidades?

Olga Thaureaux Puertas

Se están acabando las gratuidades, escuché decir recientemente a una señora en una parada de ómnibus.

Confieso que he pensado mucho en todo lo que puede representar esta frase para mi generación, nacida con la Revolución cubana, y otras tantas que han vivido con esas gratuidades y no conocemos más allá.

La expresión coincidió con los días del inicio del curso escolar. Momento en que a cada educando, de cualquier enseñanza, se le entregan, de manera gratuita, libretas, libros de textos, cuadernos de trabajo, lápices para escribir y de colores, entre otros recursos que garantizan la calidad de su aprendizaje.

¿Cuánto les cuesta a los padres? nada. Solo 7 pesos mensuales, con derecho, además, a almuerzo, laboratorio de Computación, prácticas de deportes, de acuerdo con los intereses del niño y otras tantas cosas que para los cubanos son cotidianas.

Siempre he pensado que para Cuba, un país bloqueado, que ha vivido creciéndose ante los obstáculos que le ha costado vivir por haber hecho una Revolución, es realmente imposible mantener tantas gratuidades.

A jóvenes que estaban desvinculados del estudio y el trabajo, se les pagó un salario para que se incorporaran al estudio. Cierto es que ya veo en mi barrio a nuevos profesionales, incluso muchos cumpliendo con el deber sagrado del internacionalismo, que nacieron de ese grupo. Ya eso no es posible sostenerlo.

Pero, ¿por cuanto tiempo puede permanecer un país desembolsando dinero sin un respaldo material? Ese es el caso de Cuba. Y ha llegado el momento de rectificar.

Hay muchos servicios, como los de la salud pública, que a los cubanos no nos cuesta nada. Consultas de rutinas, examen de Rayos X, resonancia magnética, análisis de laboratorio, toma de la tensión arterial, un encuentro con el estomatólogo, o cualquier otro especialista, no nos cuesta nada. Como tampoco ninguno de los medicamentos que recibe un paciente en un centro hospitalario.

No creo que se estén acabando las gratuidades. Lo que sí es cierto es que en medio de esta crisis mundial, es justo comparar la economía del país donde vivimos con la economía familiar, y entonces encontraremos la explicación de por qué algunas gratuidades tienen que eliminarse. Es preciso hacerlo para poder mantener otras.

Sé que se avecinan momentos difíciles de comprender, pero confío en su justeza, y eso nos permitirá seguir hacia delante.

12 años de resistencia

Olga Thaureaux Puertas

Este 12 de septiembre se cumplen 12 años  de que Fernando, Antonio, Gerardo, René y Ramón, están presos en cárceles de Estados Unidos por el único delito de defender a Cuba contra el terrorismo.

En todos esos largos años muchas otras injusticias se han cometido contra ellos, desde ubicarlos en celdas de castigo sin razón alguna, hasta no permitirles  a dos  de ellos: Gerardo  y René, que sus esposas, Adriana y Olga, los visiten.

Siento que mi mejor tributo en un día como este es reconocer, una vez más, la actitud, firmeza, optimismo y resistencia de los Cinco. Temo, y lo confieso, no encontrar el adjetivo adecuado que los refleje en toda su  grandeza.

Es imposible, en una fecha como esta, dejar de pensar en los efectos que esa separación está causando en las familias de cada uno de ellos.

Siento respeto por los que en diferentes partes del mundo han unido sus voces y corazones en esta lucha por el regreso de los Cinco a la Patria.

Agradezco como cubana las disímiles muestras de solidaridad, y estoy  segura que en la misma medida en que multipliquemos nuestras voces clamando por el regreso, el gobierno de Estados Unidos se verá precisado a responder de una manera justa: Dándoles la libertad.

Recuerdos de un amigo

Olga Thaureaux  Puertas

En una de sus visitas a CubaLa noticia del fallecimiento este martes 7 de septiembre del  reverendo Lucius Walker me sorprendió.

No concibo que un hombre de su talla muera  aún, a pesar de sus 80 años,

Lo recuerdo el pasado mes de julio, cuando nos visitó. Estuvo en la graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina, se veía emocionado, lleno de vida y de planes.

Ese gran amigo encabezó, desde 1992,  las caravanas de la Amistad EE.UU.-Cuba, muestras de tenacidad y valentía, pues con cada llegada a Cuba  rompían el bloqueo norteamericano trayendo ayuda humanitaria al pueblo cubano.

Lo recuerdo muy joven, cuando pretendieron retener allí en  Laredo, Texas aquel ómnibus amarillo que formaba parte de la ayuda a Cuba.  Por ese lugar  debían pasar hacia México las 15 toneladas de ayuda humanitaria. Hubo resistencia, pero lo pasaron, luego de 22 días de huelga de hambre.

Lucius y sus acompañantes  sabían que la  violación del bloqueo podría implicar  sanciones de hasta 250 000 dólares de multa y diez años de prisión, pero no les importó, el compromiso estaba.

Lo recuerdo en sus reiteradas visitas, siempre con la misma disposición y entereza. Toda una vida dedicada a las causas justas, a la lucha por la vida.

Días después del terremoto en Haití, ahí estuvo el cargamento con recursos de todo tipo, para los hermanos haitianos, en hermoso gesto de humanidad, solidaridad y amor.
En cada una de las  caravanas llegadas a Cuba por los Pastores por la Paz, está y estará la imagen de su principal inspirador, el reverendo Lucius Walker.