Olga Thaureaux Puertas
Amar y sentirse amado es una de las dichas más grandes de la vida. Diría que alimenta el ego.
Este es el día para la pareja, y no es egoísmo, es que aunque cualquier instante es bueno para amar, también es bueno tener un momento solo para dos. El espacio para las madres, los padres, hijos y amigos, es otro, este lo considero único para la pareja.
Soy de las que cree en el amor porque más allá del significado de la palabra, amar es respeto, respeto como ser humano, respeto a la profesión de la pareja, al tiempo de la pareja; al espacio de cada uno; es sentir los logros y problemas de cada uno como suyos; es compartir las cosas buenas y malas de la vida; es comprensión, es dar y recibir, pero más de lo espiritual que lo material; es, por qué no, saber ceder en el momento justo.
Es hermoso saber que luego de una intensa jornada de trabajo, en casa alguien te espera, tal vez hasta para seguir hablando del tema que ocupó la jornada laboral de ambos, pero siempre de una manera diferente.
Por eso no es extraño que nuestra pareja sea el primer censor de lo que escribimos, o que en algún momento hasta demos consejos sobre alguna situación laboral o personal que ocupe la mente de nuestro compañero; eso también es amor.
Porque estos son tiempos de amarse, de amarse por el bien de la pareja y por el bien de quienes nos rodean, brindemos hoy por el Día de San Valentín como ese momento especial dedicado a reverenciar a todos los que creemos en él y día a día lo alimentamos desde lo más profundo de nuestros corazones. Felicidades, Enamorados.





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