Santiago de Cuba, Sep. 20:- Emoción, alegría y satisfacción sin límites sentí como cubana al disfrutar del Concierto Por la Paz, efectuado en La Habana, la tarde de este domingo, como digno saludo al Día Mundial por la Paz.
Fue un privilegio esa jornada, en la cual 1 150 000 cubanos, disfrutaron de la música y el corazón de artistas de la talla de Olga Tañón, Juanes, Miguel Bosé, Danny Rivera, el italiano Jovanotti, Cucú Diamante y Yerba Buena, Aute, y los del patio como Van Van, Silvio Rodríguez y otros, quienes brindaron su arte de manera gratuita para todos los que apostamos por la paz y la justicia en nuestra tierra.
Un impresionante mar de pueblo, vestido de color blanco para reafirmar la pureza y la dignidad de los protagonistas y participantes, colmó la Plaza de la Revolución José Martí, cantó y vitoreó canciones como nunca antes, sin temor al sol y al calor.
La entrada de la carismática y temperamental Olga Tañón multiplicó la temperatura con su contagioso ritmo. Artista y público desbordaron de emoción, por eso no fue casual que al retirarse del escenario le pidieran continuara brindando su arte y su corazón.
“Te amaré arriesgando lo prohibido, con el corazón abierto”, “el derecho a la paz es el mejor derecho del hombre”, fue parte del texto cantado por Miguel Bosé en unas de las canciones. Parecía estar escrito para la ocasión.
“El sueño más hermoso de paz y amor que he podido experimentar después de mis hijos”, así expresó Juanes al salir al escenario y estar en contacto con los cubanos asistentes al concierto.
Todos se identificaron muy bien con el público; fueron seis horas irrepetibles e inolvidables donde la música, como dijo Juanes, “viajó como el aire para llegar a todos los lugares” que abrieron sus fronteras y sus corazones, porque en esta ocasión se reunieron más de 1 millón de personas con el único propósito de enlazarse como hermanos en un canto a la paz.
La despedida, encargada a la inigualable orquesta cubana Van Van, parecía no tener fin, improvisaciones con versos del poeta nacional José Martí, música de Repilado y otros estribillos invitaban a no cerrar las cortinas de este megaconcierto que, como han dicho otros colegas, seguramente tendrá un después, pero difícil de igualar, porque este, el de La Habana, Cuba, superó todas las expectativas.


