A corazón abierto

Angela Santiesteban Blanco /Fotos: Francisco Hechavarría

El embarazo es una etapa hermosa y feliz, nueve meses de espera, de cuidados extremos, alimentación balanceada y reposo. Que venga al mundo un bebé sano y fuerte es el mayor anhelo de una pareja cuando deciden formar una familia.

Pero en el caso de Makiel Rodríguez Tamayo y Niurka Cabrera Rodríguez no fue así. Después de un chequeo minucioso, el equipo médico que asistió el parto en el hospital materno Tamara Bunke, de la ciudad de Santiago de Cuba, determinó trasladar al recién nacido para el Cardiocentro santiaguero.

“Con apenas 24 horas llegó a este centro hospitalario”, refiere el doctor Justo Moisés Peña, jefe de los Servicios de Cardiología Pediátrica en el oriente del país. “Prácticamente desde que nació ese niño está en mis manos y puedo decir que le arrebatamos a la muerte otra vida”, manifiesta con orgullo.

“El bebé tenía tres malformaciones congénitas del sistema cardiovascular: una comunicación interventricular, un espolón subaórtico y una insuficiencia aortica, enfermedad poco común, y hasta el momento es un caso único en la provincia de Santiago de Cuba”.

Confirmadas las afecciones se determinó seguirlo por consulta y a los cinco años se decide trasladarlo al hospital William Soler en la capital del país, para una posible cirugía, ya que intervenciones pediátricas tan complejas no se practican en el cardiocentro del territorio.
A corazón abierto fue operado el pequeño Leiner el 16 de noviembre de 2007. Pero el acto operatorio estuvo marcado por muchas reservas.

“Los médicos pidieron el consentimiento, en primer lugar, al niño y luego a nosotros, refiere el padre, porque la operación era muy compleja y las probabilidades de que el pequeño sobreviviera eran muy escasas, pero confiamos…”.

Para la madre, Niurka “fueron cinco horas de angustias, pero nunca perdimos la esperanza y los médicos una vez más pusieron a prueba su alto sentido de humanidad y nivel científico. Ya el niño tiene seis meses de operado y su recuperación es muy buena”.

El pequeño es conversador, muy inquieto, lleno de ilusiones como cualquier infante de su edad, y quizás más todavía pues hasta hace poco estaba limitado por su enfermedad.

“Me siento muy bien, dice el niño, cuando fui a la primera consulta los médicos me dijeron que no me conocían, que estaba muy gordo y que me veían muy bien”, y balancea sin cesar los piececitos, que apenas rozan con el piso.

Según las recomendaciones médicas “ya puedo estudiar, la maestra viene a casa y me imparte las clases, también puedo correr, aunque solo una distancia del tamaño de mi corazón -ahora ríe pícaro- y bajar algunos escalones ¿cuantos? cuatro.

“Tengo que tener mucho cuidado y no hacer disparates porque los médicos dicen que yo volví a nacer”.

Makiel y Niurka insisten en que no olvide su agradecimiento “porque desde las primeras horas de nacido el niño recibió la atención médica necesaria y gracias al desarrollo alcanzado por Cuba en este campo, Leiner recupera su salud”.

El doctor Alfredo Mario Naranjo Ugalde, jefe del equipo quirúrgico, refirió que es esta la primera operación de su tipo que se practica en el país, y su costo oscila entre los 45 mil dólares.

¿Latiría el corazoncito de Leiner, hijo de una familia de escasos recursos, si no viviera en Cuba?

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3 pensamientos en “A corazón abierto

  1. avatarNick Parga

    En Nueva York es posible que esa compleja operación del corazón se hubiera consteado por el seguro del del medicaid que provee el estado a toda familia de bajos recursos.
    Aún estamos reclamando que los cuarenta millones de ciudadanos en USA tengan un seguro médico universal y preventivo.
    Felicito al equipo médico que con tanto amor brinda sus servicios a mi hermano pueblo de corazón abierto. Nick

  2. avatarNick Parga

    Un comentrario es como un calvario
    lejos de la accion, solamente con la ilucion de consolidar una revolucion humanitaria para mi, aúnque otros egoistas no lo quieran es sufiente pertenecer a los ancianos del tercer frente. Nick

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